Adele, la nueva diva de la música

La cantante británica *Adele* tiene apenas 23 años y ya es considerada una de las grandes del soul contemporáneo. Su disco 21 ha vendido más de ocho millones de copias, todo un récord en tiempos de crisis, gracias a su voz y la forma de cantarle al desamor.
Adele, la nueva diva de la música

Si Adele fuera un producto comercial, no sería una mujer robusta que no quiere rebajar su talla y seguramente tendría canciones alegres para conquistar adolescentes. Pero esta cantante inglesa que a los 23 años compone canciones desgarradoras, parece que no ha sucumbido a las estrategias del mercadeo y ha abierto su propio espacio en el mundo de la música, con su potente voz y un talento único en tiempos de estrellas mediáticas, escandalosas o fugaces.

Después de la muerte de Amy Winehouse, los fanáticos del blues y del soul pusieron sus ojos en Adele para ubicarla en el pedestal donde se suben las grandes, adjudicándole la dura tarea de ser su sucesora. Ella lo agradece y asegura que Amy le abrió el camino para consolidar un estilo que muestra influencias del jazz, con sonidos pop y country, y con un aire de diva que refuerza con su peinado de los años 50 y un look maduro para su edad.

Pero hay una gran diferencia: Adele no lleva la vida agitada y extrema que tenía Amy. Es adicta a su oficio y disfruta estar más tiempo en un estudio que en su casa. Hija de una madre soltera, creció en el sur de Londres y desde pequeña se dedicó a cultivar su voz. Hoy reconoce que las Spice Girls fueron su primera influencia, luego se adentró en el R&B, de la mano de artistas como Mary J. Blige y Destiny’s Child, aunque en su lista de artistas están Jill Scott, Etta James, Billy Bragg, Peggy Lee, Jeff Buckley y The Cure.

En 2006 se graduó de la Brit School for Performing Arts, en Croydon, y al poco tiempo su carrera despegó. Dos canciones que subió a MySpace fueron suficientes para llamar la atención de productores y en 2008 lanzó su disco 19, que alcanzó los primeros lugares con las canciones Daydreamer y Chasing pavements.

Entonces comenzó una carrera colmada de récords. El primero fue su debut en Estados Unidos en el programa Saturday Night Live, en octubre de 2008. El programa tuvo como invitada a Sarah Palin y Adele fue el show musical, con una audiencia de 17 millones de televidentes. Al día siguiente el álbum 19 estaba en el top de iTunes, Amazon y Billboard, y un año después había vendido 2,2 millones de copias.

Después siguieron los premios Grammy, una serie de presentaciones por casi dos años y un éxito que fue reconocido por el primer ministro Gordon Brown, quien le agradeció por ser una luz al final del túnel en plena crisis económica. El año pasado fue el definitivo, pues grabó 21, su segundo disco, que lanzó en enero de 2011.

Su nueva hazaña ha sido vender muchos discos en medio de la peor crisis de la industria discográfica. Hasta junio eran tres millones de copias solo en Estados Unidos, y otros cinco millones en el resto del mundo. El éxito Rolling in the deep alcanzó hasta la semana pasada 4.825 millones de copias digitales, la mayor cantidad vendida por una canción en un solo año. Esto sin contar otras canciones del mismo disco como Turning tables, Don’t you remember y Someone like you, la única canción que ha vendido un millón de copias en el Reino Unido en la última década.

Esto lo ha logrado simplemente con su voz y con su forma para interpretar el sentimiento de dolor que ella misma llama poesía. Con ese estilo ya tiene siete canciones de su nuevo disco, del que anunció será más íntimo y acústico, y con el que podría consolidarse como la nueva diva de la música. 

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