Roberto Urbina, talento que sale a luz

Aunque Roberto Urbina vive en Hollywood y ya trabajó en Grey’s anatomy, el público colombiano lo conoció como el abogado Álex Avendaño en Correo de inocentes.
Roberto Urbina, talento que sale a luz

En la calle, le dicen “Álex”. Es más, le preguntan: “Álex, ¿cómo es que se llama usted en la vida real?”. Muy rápido se les olvida el nombre de este actor colombiano que el público descubrió hace poco en Correo de inocentes. Allí, es un abogado enamorado de una consentida de la pantalla que los televidentes cuidan como si fuera suya: Margarita Rosa de Francisco.

Tal vez por eso la pregunta “¿y este de dónde salió?” rondará hasta el final entre los espectadores, como los hermanos que quieren saber quién ronda a su hermana. Para que no queden dudas, Roberto Urbina es un actor de 27 años, de hablar tranquilo, con pinta que le disminuye la edad y un perfil profesional que por ahora tiene más referencias fuera de Colombia.

Quienes sí lo han descubierto son sus fanáticas, que en su página de facebook le declaran su admiración y le echan piropos como “lindo”, “hermoso”, “papacito lindo” y “sexy”. Él solo se ríe, se siente halagado y más bien quiere que reconozcan su trabajo.

Roberto es un joven nómada que antes de llegar a la actuación pagó un tiquete de vida que cumplió el siguiente itinerario: Bogotá (donde nació)-Montería-Montelíbano-Montería-Bogotá-Santa Cruz de la Sierra (Bolivia)-Buenos Aires-Miami-Los Ángeles. La razón de este tiquete que hoy mantiene abierto fue primero el traslado de su familia por diferentes lugares y después una aventura para cumplir el sueño de ser actor.

“Irme del país me afectó porque uno tiene que adaptarse y reinventarse. Me acostumbré tanto que ahora no puedo estar en un lugar más de tres años, me gusta cambiar”, dice, y recuerda que en los siete colegios donde estudió hizo mejores amigos en corto tiempo y aprendió a conectarse más rápido con las personas.

Esto le sucedió cuando se fue a Bolivia y cambió su percepción cliché: no todos son de ruana ni viven en clima frío. Allá empezó su historia frente a las cámaras con un argumento también cliché: acompañó a un amigo a una audición, probó y quedó. Así terminó en Dependencia sexual, una película sobre la sexualidad de los adolescentes en la que su personaje perdía la virginidad en una casa de citas llamada Cartagena.

Luego vivió en Argentina y siguió alimentando esa vocación que alguna vez se dejó ver cuando estaba en el Colegio Rochester, en Bogotá, donde hacía teatro gracias a que leía bien y su voz tenía proyección.

Lo curioso es que esta aventura que lo atrapó a los quince años nada tenía que ver con sus planes de ser músico. Algo poco común en una familia tradicional en la que sus 17 primos son profesionales en Economía, Derecho y Medicina. Pensó en el prestigioso Berklee College of Music, pero no tuvo mucho respaldo y se fue a Miami, donde comenzó Ciencias políticas y Antropología.

Roberto no se ha graduado, pero promete terminar su carrera pronto. Confiesa que ambas ramas le gustan mucho, pero que sus ojos están en la actuación. Por eso está en Hollywood y los últimos semestres están aplazados porque se han cruzado en el camino películas como Hacia la oscuridad, Che (de Steven Soderbergh), Blues, The ball is round y las series Héroes y Grey’s anatomy, la que hizo que su nombre empezara a conocerse en el país.

En la exitosa serie médica fue un argentino víctima de un accidente que conmocionó el hospital, un pretexto para celebrar con un especial de dos horas el episodio número cien. En ese momento nunca había trabajado en Colombia y cuando le ofrecieron Correo de inocentes, aceptó. Lo dudó al comienzo por el tema de las mulas y el narcotráfico, pero después entendió que antes que apología era un punto de vista responsable de una realidad.

Así nació Álex Avendaño, un personaje que reveló un estilo que lo aleja del esquema de telenovela, un género que no le interesa, con una actuación natural que conquistó al público. “Álex es alguien común y corriente, no hay que hacer cambios radicales sino una preparación más emocional”.

Esta fue su entrada a las grandes ligas colombianas, como el enamorado de Pilar (Margarita Rosa de Francisco), el pupilo de la fiscal Eugenia Herrera (Laura García) y el rival silencioso de Sergio (Salvador del Solar).

Su misión, en la vida real, es alternar entre Bogotá y Los Ángeles, entre ofertas y audiciones, y quizás buscando el papel que lo dispare en el cine independiente o en una serie dramática, ojalá con un personaje oscuro. Está abierto a todo tipo de papeles, con tal que sea con un director que lo enriquezca. En la lista de sus preferidos sobresalen Michel Gondry, Darren Aronofsky, Danny Boyle y Christopher Nolan. En la de los actores, Daniel Day Lewis.

Pueden ser sueños, por ahora, pero lo cierto es que ya no piensa en rendirse. Las dudas sobre si tomó la decisión correcta se esfumaron y su paso por una fábrica de gafas donde su trabajo era empacarlas de forma mecánica, ya es historia.

Roberto quizás está cerca de lograrlo. Allá tiene todo por hacer y sus trabajos pendientes incluyen estudiar, actuar y hacer música. De tocar el bajo pasó a las mezclas electrónicas como DJ y en días pasados le abrió el toque a una figura del género: Oliver Huntemann. Sí, no se parece al abogado Álex Avendaño, es el actor que los colombianos apenas están descubriendo