Baile, música y amor en la obra Martini blues cabaret en Casa Ensamble

La cantante Natalia Bedoya protagoniza una historia de música y baile donde el amor juega un papel principal. La obra estará hasta finales de octubre en Casa Ensamble.
Baile, música y amor en la obra Martini blues cabaret en Casa Ensamble

Es la voz. Más allá de la impecable puesta en escena que traslada al espectador a un cabaret de los años cuarenta; de la esmerada dirección de Tino Fernández, director de la compañía L’Expose; de la banda en vivo que interpreta un repertorio de canciones que se volvieron clásicas en las voces de Ella Fitzgerald, Frank Sinatra y Billie Holiday, lo que verdaderamente llama la atención de la obra que desde finales de julio se presenta en Casa Ensamble, en Bogotá, es la voz de Natalia Bedoya, su protagonista.

Una voz madura y trabajada durante años que da sus frutos en Martini Blues Cabaret, donde la cantante y actriz (exprotagonista del reality Popstars), se lleva todos los aplausos gracias a una puesta en escena que gira en torno al amor. “Pero no del amor cursi o el amor rosa –explica Natalia–. Es más bien la ternura, el odio, la venganza, los celos, la posesión, la libertad y el miedo. Una cantidad de emociones humanas en las cuales el lenguaje del amor se filtra y representa”.

El proyecto es un sueño hecho realidad para la artista caldense, quien lo pensó hace poco más de un año junto a su banda de jazz y luego se lo propuso a Tino Fernández y a la gente de Casa Ensamble. “Desde hace mucho tiempo tenía pendiente hacer un show donde pudiera bailar, cantar y actuar. Ya había hecho cosas en televisión, estuve en seis musicales con Misi y tres años en la compañía L’Expose”, cuenta Natalia.

La acompaña en escena un elenco conformado por Fernando Rojas, en el número de clown; Carolina Ramírez en las telas; la actriz Patricia Polanco en el papel de la antidiva y una banda dirigida por el pianista Pedro Acosta, con Lucho Guevara en el contrabajo, Orlando Barreda en la trompeta y Giovanni Parra en el bandoneón.

Y es que la música es clave. Canciones como New York, New York, que cierra la obra, han sido importantes en la carrera de Natalia. “Aprendí a cantarla en un casino donde nadie me miraba, cuando vivía y trabajaba en Buenos Aires –dice entre risas–. Otras como Sometime y Cry me a river fueron un gran reto para mí porque son canciones muy complejas y están relacionadas con grandes leyendas de la música”.

La obra, que va hasta finales de octubre, es la oportunidad perfecta para dejarse seducir por la voz de Natalia y deleitarse con un espectáculo que junta danza, teatro, música, circo, magia e ilusión.

Véala en Casa Ensamble (Av Carrera 24 Nº 41-69)Miércoles a viernes 9:30 p.m. Sábado 9:00 p.m.Boletería: $45.000, $50.000, $60.000 y 65.000.