William Mebarak, el papá de Shakira lanza libro

La barranquillera llegó a Bogotá para apoyar el lanzamiento del quinto libro de su padre.
William Mebarak, el papá de Shakira lanza libro

¿Por qué razón un lector desprevenido se interesaría en un relato que no habla explícitamente de la vida de la famosa cantante sino de los pensamientos libres de su papá?

“El libro puede dar las pistas del surgimiento de una artista como Shakira” esa es la razón por la que alguien podría sumergirse en las 192 páginas de la publicación titulada Al viento y al azar.

Así lo confirma el periodista Mauricio Vargas, encargado de liderar el conversatorio con el papá de la barranquillera en el hotel Hilton en Bogotá. El nombre del libro da cuenta perfectamente de su contenido, una variedad de pensamientos, frases, algunas historias y unos cuantos poemas dedicados a las mujeres, al canto y a la escritura.

Shakira fue la encargada de editar el libro. Leyó cada uno de sus relatos, hizo un par de correcciones, escribió el  prólogo, donde delata devoción absoluta por la escritura limpia de su padre, y apareció en el lanzamiento del libro en Bogotá para impulsar el trabajo de William Mebarak.

Con un recurrente acento catalán la rubia confesó que tiene un recuerdo vívido de su padre sentado frente a su máquina de escribir, firmando sus artículos con un seudónimo que después se convertiría en el apodo con el que ella lo llamaría cariñosamente: Karabem.

“Mi padre se deja corregir, yo en cambio nunca dejé que interviniera en mis composiciones. He sido más bien solitaria en este proceso de composición musical”, confesó la artista.

En el libro  el autor hace un recuento de su juventud desenfadada en Bogotá cuando estudió medicina, en Barranquilla tras un intento fallido de continuar con su carrera universitaria, el nacimiento de sus hijos y cierra con unas frases cortas como: “Algunos beben con la sed de otros” o “Los pecados de los cantantes se olvidan con sus canciones”.

Al final de la rueda de prensa la cantante confesó que sueña con escribir un libro, pero no tiene tiempo para sentarse frente a un teclado.