Primera dama, el éxito de una protagonista malvada

 Esta no es la típica historia de la mujer pobre que se enamora del rico. La inocencia que parece tener la protagonista se convierte en astucia de un momento a otro.
Primera dama, el éxito de una protagonista malvada

En un comienzo parecía una historia clásica de telenovela: una joven ambiciosa deja su pueblo y se va a la capital en busca de mejor fortuna. Pero el esquema se rompe cuando esa inocente muchacha de provincia llega a la ciudad, se enamora de un joven rico y muestra lo que realmente es: una mujer astuta, inteligente y manipuladora, experta en envolver, que sabe aprovechar muy bien su belleza con el objetivo de hacerse rica.  

Belleza y poder, una mezcla explosiva dentro del melodrama que en Primera dama es la manera de alcanzar un sueño. Es también una nueva propuesta del Canal Caracol que sedujo al público y, en consecuencia, ha alcanzado altos índices de sintonía.

La historia de ambición es la de Paloma, una joven que en su pueblo costero no tenía futuro y decidió escaparse con los ahorros de su novio de provincia, luego de recibir una propuesta de matrimonio, para empezar a labrar su destino. Paloma es interpretada por Carina Cruz, una actriz que participó en el reality Protagonistas de novela y que en Primera dama realiza su primer protagónico. La caleña ha cautivado con un personaje perverso pero que en ella tiene un encanto único. La historia está basada en una telenovela del mismo nombre que se emitió en Chile y que se adaptó a la realidad colombiana.

“Desde el comienzo nos enfocamos en trabajar la picardía de Paloma y algunas situaciones divertidas. La razón por la que algunos de sus actos se perdonan es debido a esa actitud”, explica Germán Porras, director de la telenovela. Algo que se nota en la pantalla, donde Carina comparte set con Christina Meier, Jairo Camargo, Mijail Mulkay, Kathy Sáenz, Javier Jattin y Jacqueline Arenal. La telenovela ha mantenido una pelea codo a codo con La traicionera, su enfrentado del Canal RCN.

Lo curioso es que ambas producciones le están apostando a un personaje con valores invertidos, pues Paloma es capaz de mentir, intrigar, acomodar cualquier circunstancia para su conveniencia y hasta negar a su madre para lograr lo que se propone. Con una diferencia: Paloma no es la típica villana que puede llegar a extremos criminales. En La traicionera, la venganza es el objetivo de otra joven que no busca su propia felicidad, sino cobrarle a un hombre el dolor que le causó a su madre.

Sin duda, una competencia arriesgada en el horario estelar, donde pocas veces se rompe el formato. Las protagonistas de ahora no son víctimas de las malvadas sino victimarias, pues todo el que se atraviese en su camino tendrá su merecido. Algo que, al parecer, indica que cierto grado de maldad les da un atractivo especial a los protagonistas.

“Puede ser un poco controvertido presentar este personaje que no es una heroína convencional. Trabajamos también algo poco común y es mostrar a alguien que prefiere el poder al amor”, agrega Porras. Y también prefiere métodos poco éticos para ascender socialmente. “Es una mujer soñadora que puede sacrificar hasta el amor para alcanzar sus sueños”, dice Carina Cruz.

Pero como en las telenovelas los buenos son premiados y los malos la pagan, seguramente Paloma aprenderá que en la vida hay que trabajar duro por conseguir las cosas. “Proponemos además la historia paralela de la mamá, Estrella (Jacqueline Arenal), que surge como su hija pero siguiendo el camino recto, amando a sus hijos pero sin tolerar los métodos de Paloma”, afirma Porras.

Con Primera dama se abre un espacio poco común en Colombia, donde el melodrama se ha mantenido dentro del esquema con excepciones únicas como Betty la fea, Pedro el escamoso o Café. Y aunque al final los villanos tendrán la opción de redimirse, parece que el público quiere darle la oportunidad a los melodramas en los que los buenos, o los protagonistas, tienen su lado oscuro.

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