Clint Eastwood y Leonardo Dicaprio juntos en J.Edgar

La crítica no le ha dado buenas calificaciones a esta cinta. Eastwood no va más allá de una semblanza que parece extraída de Wikipedia; no pasa de hacer un resumen ejecutivo carente de emoción y de interés.
Clint Eastwood y Leonardo Dicaprio juntos en J.Edgar

Los historiadores no se cansan de repetirlo: Edgar Hoover fue uno de los hombres más influyentes de Estados Unidos durante algunas de las décadas más convulsionadas del siglo XX. Fue el primer director del FBI, en 1929, y su conductor hasta el día de su muerte, en 1972. Sobrevivió a siete presidentes, a algunos de los cuales chantajeó con grabaciones ilegales sobre su comportamiento íntimo. Hoover vivió, entre otros episodios, el secuestro del hijo de Lindbergh, y los asesinatos del presidente John Kennedy, de su hermano Robert, y el de Martin Luther King. Y hay quienes afirman que, si bien no estuvo involucrado en ninguno de ellos, sí fue negligente en la investigación de los homicidios.

Vivió siempre en casa de su madre y tuvo una relación bastante cercana con uno de sus agentes del FBI, Clyde Tolson, motivo por el cual se daba por descontado que era homosexual. Murió sin que nadie pudiera dudar de su poder.

Y sin embargo era un mediocre. Eso es, al menos, lo que plantea Clint Eastwood en la biografía fílmica de tan controvertido héroe. Eastwood, con la ayuda de Leonardo DiCaprio en el papel de Hoover, traza una semblanza íntima del director del FBI, un acercamiento a la humanidad de Hoover de puertas para adentro. Y entonces salen a relucir su relación con su madre (Judy Dench); con Clyde Tolson; con su secretaria privada, Helen Gandy (Naomi Watts); y con los presidentes que le tocaron.

Pero sorprendentemente Eastwood no va más allá de una semblanza que parece extraída de Wikipedia; no pasa de hacer un resumen ejecutivo carente de emoción y de interés. Su cinta es tan insulsa que ni siquiera DiCaprio sobresale. Se le nota incómodo con el personaje, como con ropa prestada. Quizás tenga que ver también el maquillaje al que son sometidos DiCaprio, Watts y Armie Hammer (en el papel de Tolson) y que los hace ver como caricaturas.

La película de Eastwood, un maestro del séptimo arte, es una verdadera frustración para quienes hemos seguido su carrera con aprecio. Pero así es: J. Edgar es uno de esos raros proyectos sobre los que se tienen muchas expectativas, y no resultan en nada. Raro en Eastwood, un hombre tan meticuloso en su trabajo.

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