El actor Jean Dujardin, todo un descubrimiento para Hollywood

Con un Globo de Oro, el premio a Mejor actor en Cannes y una nominación al Oscar, el francés Jean Dujardin es todo un descubrimiento para Hollywood. El actor de El artista, el filme mudo que cautivó a la crítica, es una estrella en su país y no sueña con irse a la meca del cine.
El actor Jean Dujardin, todo un descubrimiento para Hollywood

Cuando Jean Dujardin recibió en días pasados el Globo de Oro como Mejor actor de comedia, muchos se preguntaron: ¿y este quién es? Tenían toda la razón, es un perfecto desconocido para el cine de Hollywood, pero también es el descubrimiento del año. Gracias al premio, muchos querrán ver El artista, la película muda que lo metió al circuito de estrellas y en la competencia por el Óscar al lado de George Clooney y Brad Pitt.

Pero es posible que Dujardin no quiera dejar de ser un desconocido, y que no quiera moverse a Beverly Hills, como tantas otras estrellas europeas. La crítica tiene los ojos puestos en él desde que ganó el premio a Mejor actor en el Festival de Cannes en 2011, tras diez años de carrera en la comedia, entre otros géneros. Él prefiere ser una estrella en Francia, donde es, ademá,s el actor mejor pagado.

Estudió artes visuales pero descubrió su talento de comediante cuando prestó el servicio militar. A su regreso, ensayó primero en clubes nocturnos antes de saltar a la televisión y el cine. Se dio a conocer en los años 90 como parte de un grupo de comediantes llamado Nous C Nous, En 1999 el éxito con Un gars, une fille (Un hombre, una joven), una comedia de televisión que puso a cinco millones de franceses a ver cada episodio. Allí, Jean actuaba al lado de Alexandra Lamy, con quien se casó en 2003, cuando terminó la serie.

Luego escribió y protagonizó Brice de Nice, un filme taquillero que lo metió de lleno al cine y en 2006 interpretó a Hubert Bonisseur de La Bath, el agente OSS 117, en Cairo, nido de espías. El filme era una parodia del género de espionaje y allí Dujardin lució al estilo James Bond, elegante y bien peinado, torpe y divertido, pero con tanta fuerza que fue nominado al Cesar, un premio que casi nunca tiene en cuenta a los actores cómicos. Esta fue, además, su primera película con Michel Hazanavicius, el mismo que le confió el protagónico de El artista.

En este premiado filme en blanco y negro, silente y de actuaciones gestuales, Dujardin es George Valentin, un ídolo de Hollywood y un vanidoso convencido de que él es muy grande para el cine hablado. Con este papel de un hombre de los años 20, impecable, de bigote fino y gran expresión corporal y facial, reivindicó la actuación muda en pleno siglo XXI.

Con las críticas positivas, alcanzó fama mundial de repente, pero Jean la ha tomado suave. “No tengo ninguna fantasía para conquistar el mercado estadounidense”, ha dicho acerca de saltar a la gran industria.

Por eso no sería extraño que aunque ganara el Óscar, Jean Dujardin se quedara en Francia. “Ahora me dicen ‘el mundo es tuyo, solo tienes que cogerlo’. No estoy seguro de ser suficientemente megalómano para todo esto. En Francia vivo bien, mis hijos son felices y, sin falsa modestia, no necesito más”.