Melancolía y Lars von Trier

A Von Trier le basta con mostrarnos las variaciones de carácter que van surgiendo en el núcleo familiar ante la desesperanza, para confirmar, quizás, que la cordura y la locura son relativas.
Melancolía y Lars von Trier

¿Y qué tal si fuera cierto que el planeta se acabara? El director danés Lars von Trier, el mismo que se hundió en Cannes el año pasado al bromear sobre la gentileza de los nazis, se lo imagina. Y lo hace desde un ángulo opuesto a la alharaca marcial que Hollywood suele montar cada vez que se inventa el fin del mundo.

Von Trier se concentra en los últimos días de una sola familia, la cual, además, vive en el campo, a kilómetros del pánico que podría suscitar un apocalipsis en una ciudad. Ese microcosmos íntimo le es suficiente para narrar la hecatombe.

La película está dividida en dos partes. La primera es, simplemente, la narración de una boda, la de Justine en casa de su hermana. Justine es interpretada por Kirsten Dunst, quien, dicho sea de paso, se ganó el premio a la mejor actriz en Cannes. No se trata de una boda relajada y alegre; la tensión se nota en el ambiente. Justine, y toda su familia, son más bien disfuncionales, y eso lo sabe muy bien su cuñado John (Kiefer Sutherland), quien ha prestado su casa para la celebración y, sin embargo, debe lidiar con los temperamentos difíciles de su parentela política. Justine acaba de casarse, pero hará todo lo que esté a su alcance para sentar que su boda no es sino una distracción a su melancolía.

Melancolía, a propósito, también se llama un planeta que ha aparecido en la bóveda celeste y que amenaza con chocar con la Tierra. Y entonces surge la segunda parte, meses después, cuando ya sabemos que Justine ha echado por la borda su matrimonio y anda hundida en una depresión sin retorno y Melancolía se nota en el cielo como una Luna.

A Von Trier, un observador meticuloso de la condición humana, le basta con mostrarnos las variaciones de carácter que van surgiendo en el núcleo familiar ante la desesperanza, para confirmar, quizás, que la cordura y la locura son relativas, que van y vienen y cambian de bando sin que lo alcancemos a percibir.

Melancolía es una cinta enorme, dotada de una sutileza envidiable para los productores californianos, que siempre han privilegiado las catástrofes y los efectos especiales por encima de la humanidad de los humanos.

Dirección: Lars von TrierGuion: Lars von TrierReparto: Kirsten Dunst, Charlotte Gainsbourg, Kiefer Sutherland

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