Titanic en 3D ¿reencauche o romanticismo digital?

¿Cuál es el público que acudirá a las salas de cine a ver la película que se estrenó en 1997? ¿Vale la pena el reencauche 15 años después de conocer la historia de uno de los romances más recordados del mundo cinematográfico?
Titanic en 3D ¿reencauche o romanticismo digital?

 La historia de amor de Jack Dawson y Ross DeWitt Bukater, está en la memoria de muchos. Las últimas palabras que pronunció Leonardo DiCaprio con la voz entrecortada, las manos temblorosas y la piel y el corazón congelados suscitaron más lágrimas que el mismo hundimiento de la embarcación.

“Saldrás de aquí, continuarás tu vida, tendrás mucho bebés, los verás crecer, morirás como una ancianita, en una cama caliente, no aquí, no esta noche, no de esta manera. Debes hacerme este honor, debes prometerme que sobrevivirás, que no te rendirás pase lo que pase”, le dice el humilde artista a la sofisticada y aventurada Ross. La última escena de la película condensa todo el estilo de esta cinta ganadora de 11 premios de la Academia. Drama a flor de piel, amor desenfrenado, villanos de nacimiento, frases usadas una y otra vez en el cine y mucho romance.

Este año, para recordar los 100 años de la tragedia, Fox decidió convertir la cinta de 35 mm a una película en tercera dimensión y llevarla nuevamente a la pantalla de cine (en Colombia se estrenó el 13 de abril). Aunque no es la primera vez que se reencaucha una cinta antigua y se le añaden efectos visuales acordes a la evolución de la tecnología (El rey león en 3D se estrenó este mismo año), si es la primera vez que los efectos no son tan perceptibles para el espectador. Son pocas las escenas donde el efecto es palpable: el hundimiento final del Titanic, la parte donde la protagonista parece volar en la punta del barco, y una que otra profundidad de campo son los momentos más insinuantes.

Pero, lastimosamente, el espectador olvida que está frente a una película en 3D y se concentra específicamente en recordar la historia que causó tanta euforia 16 años atrás. Vuelve la canción de Celine Dion, vuelve el odio por el prometido de la protagonista y vuelve la complicidad con los trazos atrevidos del dibujante de Wisconsin que se ganó en un juego de cartas un boleto a la muerte y al amor.

Titanic en tercera dimensión está dedicada a los que recuerdan el plano debut de Kate Winslet escondiendo su rostro reprimido bajo un enorme sombrero púrpura, a las cursis, a las románticas, a las que coleccionaron afiches, fotos y estampas Leonardo Di Caprio y, por qué no, a las  nuevas generaciones que escucharon hablar de Titanic pero que nunca tuvieron la oportunidad de verla proyectada en una sala de cine.