¿Cuál es el encanto de la serie Mad Men?

Después de sortear obstáculos financieros, la serie Mad Men, protagonizada por el publicista favorito de América, regresa a las pantallas en su quinta temporada. ¿Cuál es el secreto de su encanto?
¿Cuál es el encanto de la serie Mad Men?

Un hombre apuesto y misterioso está de vuelta. Y lo más probable es que, con su estilo clásico y su arrogancia, no sólo se robe el show sino que además defina los patrones del garbo y la elegancia en los próximos meses. Se trata de Donald Draper (Jonathan Hamm), el protagonista de la aclamada serie dramática norteamericana Mad Men, que estrena por estos días su quinta temporada.

Creada y escrita por Matthew Weiner, la serie se remonta a principios de los años 60, en plena contienda electoral entre Kennedy y Nixon, para recrear las peripecias del mundo publicitario y los modos como se gestionó el deseo de una generación. Apelando a elementos característicos de la época, marcada por la cultura del whisky, la prevalencia del cigarrillo y el glamur de los atuendos en Manhattan, la serie no sólo se ha labrado una posición de culto en sus 3.2 millones de televidentes, sino que además ha incitado una prolífica línea editorial en publicaciones como Newsweek, Vanity Fair y Vogue, que han querido encontrar alguna interpretación al estilo retro de la serie.  

Es precisamente en ese panorama retro y glamuroso de los años sesenta, donde Mr. Draper cobra relevancia: un publicista laborioso en el trabajo y voraz con las mujeres que toma distancia de la imagen de la perfección moral: “Es un poco extraño. Este personaje (Don) no debería ser idolatrado como una suma de virtudes. Y no creo que la gente lo crea así, a pesar de encontrar el personaje interesante y cautivador. Creo que todo se debe a su estilo”,  dijo Hamm sobre el personaje que interpreta, al portal de Vanity Fair. La simpatía generalizada que despierta Draper, no obstante, contrasta con la aversión que algunos le profesan. “Es un mujeriego racista”, dijo George Lois, el mítico publicista de los años sesenta detrás del éxito de la revista Esquire y del salto global de MTV, al que muchos catalogan como “el auténtico Don Draper” en quien parece estar inspirado el personaje.

Sin embargo, más allá de los odios y amores que suscite Don, quizás lo realmente conmovedor se encuentre en su difícil relación matrimonial con Betty Francis (January Jones). A la manera de un tour de force, las cuatro temporadas precedentes mostraron los intentos fallidos y los continuos desencuentros de una pareja destinada a la separación. Pero todo apunta a que en esta última temporada, con la aparición de su nueva prometida Megan Calvet (Jessica Paré), la historia dará un nuevo rumbo. “Sabía que iba a ser polémico, pero estoy muy emocionado por el personaje (Don). Me alegra que haya encontrado un poco de la felicidad en su vida”, explicó Hamm.

No se sabe si su nueva relación funcione, pero lo cierto es que hay una gran expectativa con la próxima temporada. Las dificultades financieras –de manera análoga a las que vive la agencia Sterling Cooper Draper Price en el guion de la historia– pusieron en jaque la continuación de la serie. El canal AMC y la productora Lionsgate querían reducir el casting y la duración de los capítulos. Al final, y en vista del notable hecho de ser la única serie en obtener de modo consecutivo el premio Emmy a mejor serie dramática durante sus cuatro temporadas, fue posible resolver los diferencias: Weiner logró conservar todo su elenco y se aseguró 30 millones de dólares para escribir las próximas tres temporadas.  

Para inmortalizar la serie, por su parte, la cadena de muñecos Barbie diseñó una edición especial de los personajes de la historia. La pregunta inevitable es si Jonathan Hamm, el actor, en los años venideros logrará sobrevivir a la fama de Donald Draper, el publicista encantador que lo consagró en la pantalla chica.

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