Jorge Enrique Abello no quiere ser el típico galán

A sus 44 años, el actor bogotano no quiere seguir siendo el típico galán de telenovela. En ¿Dónde está Elisa? se le ha medido a un personaje policíaco muy exigente.
Jorge Enrique Abello no quiere ser el típico galán

Un boxeador retirado. Así es como Jorge Enrique Abello define a Cristóbal Rivas, su personaje en la telenovela ¿Dónde está Elisa?  Cristóbal es un detective con más de 20 años de experiencia en la policía judicial y actual jefe de un comando especial antisecuestro. Un hombre que conoce la gloria y el reconocimiento pero que, al igual que un luchador profesional, carga con uno que otro golpe que no ha logrado sanar. Un personaje con una carga emocional tan fuerte que en ocasiones su vida personal le roba la atención del eje central de la historia: dar con el paradero de Elisa.

El papel estaba hecho para un actor mayor, pero Abello no dudó en apoderarse de él. Este bogotano, a quien hemos visto como villano (A corazón abierto, o como una mujer (En los tacones de Eva), y en el papel de galán durante casi 10 años en producciones como La mujer en el espejo, Yo soy Betty la fea y La costeña y el cachaco, no tuvo problema en cambiar su apariencia si eso significaba darle credibilidad al personaje. “Tuve que hacer mucho ejercicio para lucir más grande, pero al mismo tiempo me tocó engordar y lucir una panza que a mi parecer era necesaria para que se viera como un hombre real al que, a pesar de la disciplina, le llegan los años”.

Tan real que para las escenas donde lidera el comando antisecuestro y los procedimientos judiciales pertinentes, se aseguró de prepararse, literalmente, con todas las de la ley. Un exmagistrado de la Corte fue su profesor en temas legales, lo que le ayudó a entender cómo funciona la policía judicial, entidad a la que su personaje pertenece hace 20 años. Y por el lado de las escenas que incluyen armas, peleas y persecuciones, estuvo varios meses entrenando con un grupo especial del DAS, que le enseñó a disparar AK-47, semiautomáticas de grueso calibre, e incluso algunas clases con un comando especial, que le ahorró los dobles en la producción.

Aunque admite que disfrutó como niño cada parte del entrenamiento, y todavía más las escenas de alto riesgo, la razón por la que decidió regresar a las telenovelas después de cuatro años de ausencia, fue el drama emocional del detective.  

En este último año, la televisión colombiana le había apostado al género policíaco en series como Infiltrados y La mariposa, con un relativo éxito que les dio la confianza suficiente a los guionistas de construir personajes más profundos, como el de Abello, un detective cuya vida privada, signada por un dramático pasado, puede cambiar el rumbo de la historia y el del propio caso que está investigando.

Lo que más le gusta de Cristóbal es que es un tipo que cree en la verdad y que, a pesar de haber perdido a su esposa y a su hija en condiciones tan difíciles, se levanta todos los días a hacer su trabajo esperando evitar que su historia se repita en las familias de los casos que cubre. “Es como un boxeador retirado que, a pesar de haber perdido más de una pelea, rehúsa tirar los guantes”. Un hombre que en su búsqueda de la verdad, tiene que tocar fondo más de una vez, como en las películas del cine negro de Hollywood.

Sólo la audiencia medirá qué tal le fue en el reto de ofrecer un personaje totalmente opuesto a los que había interpretado hasta ahora. Lo único cierto es que a sus 44 años, ya no quiere encasillarse en el papel del típico galán de telenovela.