La red: los más chismosos de la tv colombiana

Alegría, risa, ira, cólera son algunos de los sentimientos que genera el "Dream Team" del entretenimiento.
La red: los más chismosos de la tv colombiana

Lo que en sus inicios era una leve impresión, con el tiempo se convirtió en una verdad: el chisme fascina y encanta a los colombianos. Y más aún si se trata de los personajes de la farándula nacional.

Y si no que lo digan los productores de Sweet, el programa del Canal Uno que, entre chisme y chanza, marcó el camino para que luego los canales privados inventaran su propia franja farandulera, independiente de la sección de los noticieros. De hecho, el Canal Caracol terminó sacando de Sweet a su reportero estrella, Carlitos Vargas, para componer con él, con Diva Jessurum y con Frank Solano (todos curtidos en materia de chismografía) un programa que le hiciera competencia a El Lavadero, el programa farandulero del fin de semana de RCN. Y le ha ido muy bien. Según su director, Wilber Correa, La Red es líder en su horario y en ocasiones ha superado en rating a las transmisiones de fútbol local de los domingos. Con un ingrediente adicional: la recompensa que ofrecen a los televidentes que ayuden con chismes o fotografías de paparazi. “La recompensa ha tenido una acogida excelente, quizás porque es la primera vez que se hace de un modo franco y abierto”, asegura Correa.

Está comprobado que a los colombianos, como en otras partes del mundo donde reina el chisme, como España e Italia, les encanta vivir enterados de los aciertos y deslices de sus ídolos. Los anunciantes, por su parte, pautan con la confianza de que aseguran rating y no están asociados con noticias negativas. Tal vez eso explique la expansión que ha tenido la farándula en los últimos años. De acuerdo con un informe de la revista Dinero, los programas de televisión y revistas especializadas en el género vendieron el año pasado 70.000 millones de pesos.

Los presentadores de La Red ya son bien conocidos, aunque es la primera vez que trabajan juntos. Carlos Vargas es el centro de atracción: “Él no tiene que robarse el show, porque él es un show ambulante”, dice Diva Jessurum, quien además de su consabida capacidad para sembrar polémica, es la encargada de poner la cuota de experiencia en el equipo y refrenar la cosa cuando se van pasando de la raya. Por su parte Frank Solano, conocido como el rey del “pleque pleque” –expresión costeña para referirse al chisme y la confrontación– es pausado, pero no por ello menos agudo, mientras Ronald Mayorga, con su cariz punzante y jovial, es una de las promesas del periodismo del entretenimiento.

En un momento en que las noticias de la farándula se han hecho un espacio propio en la agenda de los medios, con una especial preferencia en el mercado de la pauta, ellos saben bien la responsabilidad que comparten, aunque cada uno tenga su estilo para llegar a la noticia: “Los chismes llegan, pero también hay que salir a buscarlos. No se puede perder la esencia del periodista, que es hacer reportería: averiguar lo que está pasando, enfrentar cara a cara a las fuentes; es una responsabilidad con la sociedad, la profesión y el nombre de uno”, comenta Diva, quien después de sus 17 años de trayectoria en el medio y tras haber disparado más de 35.000 chismes, tiene el tacto suficiente para descifrar cuándo un chisme merece ser contado: “Ahí es clave que tenga polémica, sea universal, llegue a un desenlace y esté plenamente confirmado”.

Frank toma partido por las historias del corazón: “A mí me gustan mucho los chismes de romance, esos que tienen picante y no envenenan”. Y desde una perspectiva más general y haciendo gala de su lengua punzante, lanza una pulla: “Lo más divertido de la farándula nacional es ver cómo ellos mismos se han inventado un cielo, un olimpo donde ellos reinan; para luego descubrir que son seres tan comunes y corrientes que incluso no saben realizar bien su trabajo”. Y se despacha: “Quizá somos los propios medios los que les hicimos creer ese cuento. Es un ego caído. No se han ganado un óscar, ni realizado ninguna superproducción... salen del país y nadie los conoce”.

Cuesta trabajo creer que estos personajes tan controvertidos y polémicos no terminen en franca lid entre ellos mismos. Y es ahí donde radica una de las principales virtudes de La Red: el respeto. “El equipo es como un circo, tú llegas y no sabes con qué te vas a encontrar, pero todos somos muy buenos amigos y tenemos acuerdos tácitos de no hacernos daño”, aclara Diva.

Pero el respeto no se queda sólo en el equipo de La Red, trasciende, también, a la relación que cultivan con su audiencia. En este punto, los presentadores concuerdan en su relación directa y amable con sus televidentes, así los critiquen o les echen un piropo.

Alegría e ira, risa y cólera… los sentimientos que genera La Red siempre resultan inesperados. Tal vez lo mejor sea sentarse frente al televisor los fines de semana, después de Noticias Caracol del medio día, y poner a prueba la capacidad de provocación y humor de este “Dream Team” del entretenimiento.