Carolina Guerra: "quiero vivir sin ataduras"

A punto de estrenar dos películas y una serie de tv, esta sensual actriz se la pasa entre México y Colombia escuchando propuestas que la metan de lleno en el mundo del cine.
Carolina Guerra: "quiero vivir sin ataduras"

Está a punto de estrenar dos películas y una serie de televisión donde interpreta a una joven sin escrúpulos que se mueve como pez en el agua en el mundo del tráfico de coca. dice que se inspiró en la vida de la exreina Angie Sanclemente, una de las mujeres que pasará a la historia del narcotráfico por salirse del molde de muñeca de la mafia y tomar, a su manera, las riendas del negocio.

----------------------------

Quizás sea el lunar junto a la boca. O tal vez esos labios carnosos que entreabre cuando posa para las fotos; o, mejor, las piernas largas, la piel morena y bronceada, ese tatuaje en el empeine del pie derecho que lleva inscrito el mantra tibetano de la compasión. Quizás sea su mirada coqueta o su risa fácil. Sea lo que sea, está claro que Carolina Guerra atrae todas las miradas. Siempre.

Como esta tarde, por ejemplo, en el norte de Bogotá. Acaba de llegar de México, país en que se encuentra grabando la nueva serie de Caracol –que lleva el título tentativo de La ruta–, y donde, al menos por ahora, se encuentra radicada. Aunque ni ella misma está segura de eso. “Yo no sé en dónde vivo, te lo juro –dice luego de que se acomoda en la silla y comienzan a maquillarla para la sesión de fotos–. A mí me preguntan y siempre respondo: vivo donde tenga que grabar. Hoy me encanta no saber; me encanta estar dispuesta y no tener ataduras, porque siento qué es lo que necesito en este momento: viajar y hacer cine”.

Esos son sus proyectos, dice, poco más de un año después de haberse ido de Colombia. De aquí salió luego de actuar en A corazón abierto, la adaptación nacional de la serie Grey’s Anatomy, en donde interpretó a una cirujana pediátrica llamada Violeta Botero, y se fue a grabar una película, Restos, que será estrenada a final de año. Entonces vino la serie de La ruta y terminó quedándose; por eso –por ahora– México será su casa. (Además, sus próximos proyectos están allí: dos películas más de las que prefiere no adelantar mucho porque no hay aún nada concreto).

Lo bueno es que se siente cómoda: “México tiene una cosa de energía muy fuerte: o lo amas o lo odias, y cuando te gusta tiene algo que no te deja ir, es impresionante. A mí me pasa”. Y aunque ahora su futuro parece estar allí, no es seguro que se quede: tal vez regrese a Nueva York, donde estuvo a punto de matricularse en la academia de actuación Lee Strasberg, o vuelva a Colombia si le sale algún proyecto interesante. No lo sabe, pero tampoco le preocupa demasiado.La reina de la ruta

No es una historia más de narcos. Eso dice Carolina: que La ruta, la nueva apuesta de Caracol, es una forma diferente de abordar un tema que ya se ha vuelto más que común. Son cuatro historias paralelas, en cuatro diferentes escenarios: la selva colombiana, Bogotá, México y Estados Unidos. Cuatro historias que trazan la ruta de la cocaína, contadas por diferentes directores, cada una con su propio protagonista: Carla Giraldo en la primera; Juan Pablo Gamboa en Bogotá; el mexicano Dagoberto Gama –que actuó en Amores perros– en México, y su compatriota Carlos Athié, en Miami.

El personaje de Carolina, Fanny, es el lazo que une cada historia. Una especie de Reina del Sur, esa femme fatale sin escrúpulos, que hará lo que sea para alcanzar el poder en un negocio tan machista como el de la droga. “Es una ‘cabrona’ –cuenta Carolina entre risas, aprovechando los modismos que se le han pegado del hablar mexicano–. Pero me gusta que los personajes no estén escritos de forma melodramática, sino que tengan una mezcla muy real, muy humana, de ingredientes. No está el bueno bueno, ni el malo malo, sino que todos se tuercen, a todos de repente les sale la cuestión moral, todos hacen lo que hacen por necesidad. Son de carne y hueso”.

Cuenta también que tuvo poco tiempo de preparar el personaje –llevan poco menos de dos meses de intensas grabaciones–, y por eso le tocó echar mano de su experiencia y de su imaginación: con la primera evocó el papel que interpretó en una novela llamada La diosa coronada (basado en la exreina colombiana Angie Sanclemente, acusada de liderar una banda de narcotraficantes), y con la segunda le construyó a Fanny un pasado para entender por qué actúa de la manera en que lo hace. “Escribí en algunas hojas la historia de su vida. Decidí hacerla un poquito caleña, no mucho, porque en cualquier caso es una persona que ha vivido en muchos lugares. Es una vieja con raíces pero muy desprendida que tiene una historia de violencia en casa, de maltrato; eso es algo que condiciona su temperamento y la manera en que se relaciona con los hombres. También es una mujer que tiene la necesidad de mostrarse fuerte y que no quiere ser como su mamá. Pero es básicamente una sobreviviente, una ‘chingona’ que se le mide a cualquier reto; no es la típica mujer que vemos en esas series deslumbrada por la plata: ella va detrás del poder”. Ni aquí, ni allá

A su corta edad –acaba de cumplir 24 años–, Carolina puede darse el lujo de asumir esa actitud de desprendimiento. Y puede hacerlo, sí, porque en su fulgurante carrera ha actuado en series como El cartel, El ventilador, Hilos de amor y Nuevo rico, nuevo pobre, entre otras, y hoy se encuentra probándose en la pantalla grande. Puede hacerlo porque nada la ata (ni siquiera el amor: está sola luego de terminar su relación con Diego Cadavid, primero, y León Larregui, vocalista de la agrupación Zoé, después), y porque está dispuesta a vivir en el lugar donde esté el trabajo, sin importar que sea Colombia, México, Europa o Nueva York.

Quizás lo único que la ata, por ahora, es la actuación. El cine. De hecho, aprovechó su viaje a Bogotá para asistir al lanzamiento del tráiler de La lectora, una película de Riccardo Gabrielli basada en la novela homónima de Sergio Álvarez, y de la cual ya se hizo una serie de televisión en 2002. Carolina hace el papel principal y comparte escenario con Carolina Gómez, John Álex Toro y Julián Román. La película se estrenará en Colombia a mediados de agosto.

Pero nada más. De hecho, tanto apego a la actuación ha significado que su faceta como cantante, esa por la cual según ella misma “vive y respira”, ha quedado relegada. En algún momento, cuando firmó con Fernán Martínez hace unos años, se pensó que el midas de la industria del espectáculo haría despegar su carrera musical. “Lo que pasa es que Fernán no se dedica solamente a eso –explica– y él tampoco puede hacer las cosas por mí: yo tengo que presentarle un proyecto para que lo maneje. Ahora con televisión no puedo hacer las dos cosas, pero creo que el tiempo es tan perfecto que cuando tenga que hacerlo, lo haré. Ahí voy, no tengo afán”.

No tiene prisa, tampoco ataduras. Así va Carolina por estos días: ligera, tranquila, expectante. Y mientras tanto, claro, se sigue encargando de atraer todas las miradas.