Vea en cine Le Havre, el puerto de la esperanza

Una película para el fin de semana :Le Havre, el puerto de la esperanza . Es una comedia, pero no lo parece. Quizás porque la vida, y eso está bien, es en sí misma una comedia camuflada de dolor a la que no hay que tomar muy en serio, pero tampoco hacerle la burla tan de frente.
Vea en cine Le Havre, el puerto de la esperanza

En principio, es difícil saber por qué la vida de Marcel Marx resulta tan atractiva. Más que jubilado, el viejo Marcel ha encontrado en el puerto de Le Havre, en Normandía, norte de Francia, un lugar espléndido donde pasar sus últimos años, adelantando un oficio humilde como el de lustrador de zapatos que le permite conocer de cerca a los lugareños. ¿Qué atractivo puede tener una vida tan simple como la de él, o como la de cualquiera de sus vecinos?Quizás sea esa suerte de solidaridad portuaria que estimula a la comunidad local a confabularse a favor de gente incluso menos pudiente, como los inmigrantes ilegales. Porque todo anda medianamente normal en la vida de Marx: sus clientes habituales, sus vinitos a la hora del crepúsculo, la cena infaltable con su esposa, el paseo nocturno con su perra Laika; hasta que aparece en su vida un joven inmigrante de Gabón que huye de las autoridades y quiere llegar como sea a Londres. Entonces todo el engranaje de los débiles se mueve en función del inmigrante extraviado y en contra del poder.Kaurismäki, curtido y célebre director de cine noruego, caracterizado por reavivar en sus películas la limpieza gestual del cine de Buster Keaton, sabe exactamente lo que nos quiere decir cuando nos presenta esos personajes inexpresivos, casi tristes, emocionados de poder torcer la suerte a su favor al menos una vez en la vida y con una falta menor: cubrir a un inmigrante solo porque moralmente eso está bien. Pero es difícil seguirlo.Le Havre, el puerto de la esperanza es una comedia. Pero no lo parece. Quizás porque la vida, y eso está bien, es en sí misma una comedia camuflada de dolor a la que no hay que tomar muy en serio, pero tampoco hacerle la burla tan de frente. El humor de Kaurismäki está muy lejos de la carcajada y sí muy cerca de la tristeza. Quizás esa es su principal virtud y el motivo por el cual la película ha sido una celebración para la crítica y para el público a pesar de su sencillez y de su falta de trama.Más películas en cartelera

El prodigioLa película se llama en realidad El último bailarín de Mao y está basada en la autobiografía de Li Cunxin, un estudiante de ballet chino que, tras aprovechar una oportunidad de viajar una temporada a Estados Unidos, decide quedarse a pesar del riesgo que corre su familia en la China de Mao. Las sesiones de ballet son una delicia, pero la historia deja mucho que desear.Un cuento chinoEsta comedia argentina narra el encuentro fortuito entre Roberto (Ricardo Darín) y un chino llamado Jun (Huang Sheng Huang) que deambula por Buenos Aires en busca de su tío, el único familiar que le queda vivo, después de haber sufrido una situación inverosímil en su tierra natal. Roberto se topa con Jun mientras almuerza viendo partir y aterrizar aviones. A partir de entonces comienza una forzada, extraña y divertida convivencia entre ambos, pues Roberto no habla chino y Jun ni una palabra de español. Es una tragicomedia con unos finos toques de humor y reflexiones de vida. Una película basada en un hecho de la vida real que, sin embargo, parece muy irreal.