Carolina Gómez, “tuve que liberarme del pudor”

La protagonista de la cinta La lectora, que se estrena hoy, reflexionó sobre la cinematografía nacional a propósito de su nuevo papel en el que dejó atrás sus prejuicios.
Carolina Gómez, “tuve que liberarme del pudor”

“Para hacer un buen personaje hay que es estar todo el tiempo relajado. Ese es el secreto, lo que hace que el actor se pueda meter en la piel del personaje”, dice Carolina Gómez, protagonista de la adaptación al cine de la historia que escribió  Sergio Álvarez en el 2001, La lectora.

Gómez interpreta a Karen, la reina del Oasis. Una stripper a la que le cambia a la vida cuando descubre  un maletín lleno de misterios. Una mujer que como dice la misma Carolina “se siente libre con el baile”, lo que le costó a la actriz varias horas de entrenamiento.

Para conseguir esa interpretación a través del baile erótico tuve que entrenar su cuerpo y su mente. Atrás quedó el pudor que le impartieron en su infancia, los juicios que pudo haber cosechado en la adolescencia. Carolina tuvo que hacer un baile en el tubo de un prostíbulo frente a todo un equipo técnico que la miraba atónito, fantaseando con Karen, porque como ella misma dice “no me veían a mí, veían a Karen, la reina del Oasis”.

Quienes la conocen saben que no está en su naturaleza interpretar este tipo de mujeres, felinas, exóticas, desinhibidas. Quienes la conocen saben que es una mujer que habla en voz baja, que pronuncia cada palabra con mesura y que tiene una mirada dulce, casi infantil.

“Muchas personas deben pensar que es fácil para mi hacer un striptease  porque fui modelo, reina, etc. Eso no es cierto, no es algo que me fluye,  sin embargo ese día en el escenario me permití gozarme el baile, omitir los  juicios, dejar de pensar si era o no vulgar”, comenta.

La escena está cargada de erotismo y - especialmente -  de naturalidad. Aunque el montaje y la edición no le hacen justicia a la interpretación de la actriz, es una escena memorable. Para conseguir esa resistencia en el baile tuvo que hacer varias horas de ejercicio cardiovascular. Pilates, yoga, fueron algunas de  las rutinas a las que se enfrentó.

Un reto, como los que le gustan. “Los actores vivimos para hacer personajes que nos reten, que nos saquen del área de confort, que nos generen cambios”. El cine le permite hacer eso que tanto disfruta. Su paso por varias películas nacionales le ha dado un conocimiento especial sobre la naciente industria colombiana. Sabe lo que le hace falta al cine nacional.

“Sería increíble hacer una comedia romántica. Con ese humor que tenemos los colombianos y el amor que está presente en todos los seres humanos tenemos los elementos. Creo que el cine está pasando por una etapa donde se filma casi siempre sobre los mismos temas: suspenso. Eso se debe a que hay un grupo de directores jóvenes con un gusto cinematográfico similar”.

Ha trabajado con la mayoría de ellos, pero dice que le faltan un par, “quiero trabajar con Carlos Moreno. Me gusta la pasión que le imprimen a su trabajo, el riesgo, y la onda en la que estamos todos los que trabajamos en cine”.

El 17 de agosto se estrena La lectora en las salas de cine, Carolina volverá a Miami, donde se radicó junto a su hijo hace un año, después de finalizar sus estudios en Europa. Su cuerpo y su mente seguirán esperando retos cinematográficos que la hagan regresar a su país.