Gulnara Karimova, la mujer más odiada de Uzbekistán

La hija del presidente de Uzbekistán,  que según Wikileaks es la mujer más odiada de su país, quiere lavar su imagen en Occidente con su album de música dance
Gulnara Karimova, la mujer más odiada de Uzbekistán

Gulnara Karimova es Googoosha, la hija del presidente de Uzbekistán, Islam Karimov. Tiene 40 años, es diseñadora de moda y joyería y hace poco lanzó su primer trabajo discográfico, un álbum de música dance con el cual espera cambiar su imagen en Occidente. ¿La razón? Muchos sospechan que sus ingresos se derivan de negocios vinculados con el gobierno de su padre, un hombre fuerte que no goza de mucha popularidad entre los uzbekos.

No es la primera vez que Gulanara Karimova se le mide a la música. En el 2006 grabó su primer video musical con la canción Unutma Meni (no me olvides) bajo el nombre Googoosha, el apodo que le tiene su papá. El siguiente video fue un dúo con Julio Iglesias interpretando la canción Bésame mucho. Su interés por Occidente la llevo a organizar un evento nacional de cultura, el Art Week Style.Uz, en el que participó nadie menos que Sting.

A primera vista parecieran los esfuerzos inofensivos de una hija consentida que busca el protagonismo. Pero detrás de estos videos se especula una intención más siniestra. Se dice que es parte de la campaña de Karimov para crear una imagen positiva alrededor de ella,  en aras de allanar el camino de su carrera política en Uzbekistán.

Googoosha ya le ha coquetado al poder bajo el gobierno de su padre. Del 2000 al 2003 trabajó como consejera de Uzbekistán en las Naciones Unidas. De 2003 a 2005 estuvo en la embajada uzbeka en Rusia; de 2008 a 2011, fue la representante permanente de su país en las Naciones Unidas en Ginebra; y en 2010, la embajadora de Uzbekistán en España.

Su preparación académica fue estructurada para ser política y no una estrella de pop. Tiene una maestría de estudios regionales de la Universidad de Harvard y un doctorado de la Universidad de Economía Mundial y Diplomacia en Taskent, la capital de Uzbekistán. 

Pero no le ha ido muy bien con la diplomacia. En un cable filtrado por WikiLeaks, funcionarios de la embajada estadounidense en Uzbekistán dicen que Googoosha es la persona más odiada de su país. Y es porque la mujer se ha enriquecido gracias a su pueblo. La acusan de haber comprado parte de Zeromax, un conglomerado suizo que ejerce en Uzbekistán y es el mayor inversionista de esa economía. Dicen que tiene 600 millones de dólares invertidos en turismo, venta al por menor y discotecas, pero eso también lo niega porque según ella, eso le pertenece a su familia y no solo a ella.

Vive fuera de su país, en una mansión de 19 millones de dólares en Suiza. En el 2009, la revista Bilanz la evaluó como una de las diez personas más ricas en ese país. Mientras tanto, en Uzbekistán, su papá hace lo que quiere. En 1991 fue elegido para un mandato presidencial que debió durar cinco años. Pero fue reelegido varias veces en elecciones y referendos que no fueron considerados libres y justos por la comunidad internacional.

En el 2005, bajo las órdenes de Islam Karimov, tropas uzbekas le dispararon a un grupo que marchaba en protesta por el encarcelamiento de 23 empresarios acusados de radicalismo y separatismo. El número de muertos es incierto. El gobierno dijo que 150 personas habían fallecido en el encuentro, pero los que escaparon dicen que fueron cerca de 1.500.

Googoosha se ve afectada por la mala reputación que Uzbekistan tiene en cuanto  a la violación de derechos humanos, y con razón, ya que ella es la vocera del gobierno en el exterior. Además de política, empresaria y ahora estrella de pop, también es diseñadora de ropa y joyas. Sin embargo, este año no la dejaron exhibir su última colección en la Semana de la Moda de Nueva York porque cualquier asociación con Googoosha es potencialmente polémica.

El álbum de música dance es, para muchos,  una distracción de Googoosha, una forma de llamar la atención de la prensa en ámbitos diferentes a los del poder, una oportuniad para lavar la mala fama que tiene su padre en el exterior. Pero se necesitará mucho más para que su propio pueblo empiece a verla como algo más que una mujer caprichosa que ha construido un imperio a expensas de su padre y del hambre de su pueblo.