Extreme makeover Latinoamérica: historias conmovedoras

En medio del éxito del formato estadounidense original, llega la primera versión de Extreme Makeover Home Edition Latinomerica. Historias que conmueven pero que han desatado  polémica.
Extreme makeover Latinoamérica: historias conmovedoras

Ezeiza, Buenos Aires. En una casa rural, a las afueras del suburbio, vive la familia Riastra. A la cabeza del hogar y con ingresos modestos, Érica atiende las necesidades especiales de Gaspar, su hijo mayor, que padece de parálisis cerebral y contiúa con vida gracias a un ventilador automático. Sin embargo, los problemas de humedad de la casa, la ausencia de diseños para facilitar el desplazamiento y la falta de calefacción agravan su condición.

Con historias de tal calado se estrena Extreme Makeover Home Edition Latinoamérica, el reality show que con un escuadrón de obreros y diseñadores reconstruye las casas de familias que pasan por situaciones difíciles. El formato, que ya se ha producido en Estados Unidos, España, Turquía y Noruega, presentará en esta ocasión los casos de 10 familias latinoamericanas: dos en Chile, cuatro en México y cuatro en Argentina.

“Esta producción está llena de emociones, nos enfrentamos a situaciones reales. Cada vez que nos muestran un video de la cruda realidad que viven esas familias nos desbaratamos, pero a la vez sentimos que tenemos una gran responsabilidad cuando recibimos las llaves de la casa, ellos confían en nosotros”, dijo a CROMOS Leonardo Gaetani, arquitecto argentino que, al lado de la periodista colombiana Sonia Velásquez y el músico mexicano Benny Ibarra, conduce el programa.

El reto de la producción ha sido inmenso. Los avances de cada reconstrucción tenían que ajustarse a un estricto plazo de dos semanas de grabación. Sin embargo, a pesar de la cooperación de los vecinos y las donaciones de particulares, en algunos casos la voluntad no era suficiente. En uno de los episodios grabados en Argentina, por ejemplo, una intensa lluvia inundó las canteras de donde se extraía la arena para la construcción. El proceso se retrasó cuatro días y, al final, tuvieron que doblar el equipo de constructores para tener lista la obra antes de que las cámaras llegaran a filmar la entrega de llaves.

“Aunque el formato es el mismo que el estadounidense, no estamos compitiendo con él. Las construcciones, las historias y el presupuesto son distintos. El dolor, en lugar de amilanarnos, nos impulsa, estamos buscando ayudar a estas personas. Son casos que representan el grueso de las familias en Latinoamérica”, dijo Velásquez refiriéndose a esta versión del programa.

En Estados Unidos, el show ha tenido un impacto social y mediático. A lo largo de las 9 temporadas, más de 500.000 personas han participado como voluntarios y asistentes, resaltando el altruismo y el espíritu de colaboración con que lo avaló el Parents Television Concil de ese país. Dos premios Emmy y un pico de 15.7 millones de audiencia, confirmaban el suceso televisivo.

No obstante, la serie se apoya en un elemento sensible: el efecto dramático que genera cambiar la vida de las personas. Y es justamente en ese punto en el que las críticas no han tardado en aparecer. Portales como The Smoking Gun y The Gawker han denunciado el oportunismo y la fascinación de los productores del reality por sacar tajada de los casos de niños enfermos, pacientes con cáncer y víctimas de crímenes para jalar el rating.

–¿Cómo ha hecho la producción en Latinoamérica para no regodearse en la miseria del otro?

–“No nos creemos los salvadores de nadie, la vida se la va haciendo uno… Me alegra ser el puente para que algo bueno empiece a pasar, es así como corto la tragedia, queremos que vean cómo las familias dan un paso hacia adelante”, afirmó Benny. “Estamos acostumbrados a desconfiar de las fundaciones y, en parte, con algo de razón… pero sí hay gente buena, estamos creando conciencia de que sí se puede”, explicó Velázquez.

¿Cuestión de franca filantropía o sutil juego de porno-miseria? Está por verse cuál será la reacción de la audiencia en esta primera temporada.

Por lo pronto, es una buena excusa para sentarse frente al televisor en el canal Infinito los jueves a las 9:00 p.m. y seguir el hilo de estas “historias inspiradoras” que unen mundos.