Django sin cadenas, profunda, provocadora y hermosa

Es una de las películas más violentas de Tarantino pues, más allá de la sangre, el guion reflexiona sobre el salvajismo del hombre, su mente mórbida y su gusto por el poder.
Django sin cadenas, profunda, provocadora y hermosa

Django sin cadenas puede ser la película más articulada, provocadora, profunda y estéticamente hermosa de Quentin Tarantino. Parece que el director se hubiera preparado durante toda su carrera para crear esta historia en la que confluyen con naturalidad la violencia descarnada, la denuncia y el humor. 

Inspirado en las películas del Oeste italianas, Tarantino crea una nueva historia de venganza en la que un esclavo liberado (interpretado por Jamie Foxx), con la ayuda de un cazarecompenzas (Christoph Waltz), emprende un viaje para rescatar a su esposa de las manos del brutal dueño de una plantación en el sur de los Estados Unidos (Leonardo DiCaprio).

En Django sin cadenas, Tarantino se adentra sin pudor en los controversiales tiempos de la esclavitud y le da a un negro la posibilidad de pensar, opinar, montar a caballo y matar a los blancos que se atraviesen en su camino. El director tomó un riesgo al tocar temas espinosos, en especial para la sociedad norteamericana, pero lo asumió con tanta seriedad que, a pesar de invitar al espectador a divertirse con su fino humor negro, no le permite olvidar la monstruosa realidad que recrea. La película se burla de los blancos, observa con asco su despotismo en esa época de siervos y patrones, y plantea preguntas tan perturbadoras como: ¿por qué los esclavos nunca se rebelaron? ¿Será que su cerebro está programado para el servilismo? Todo esto lo hace a través de un poético manejo de la imagen que, incluso en los momentos más sangrientos, es hermoso y sugerente.

Es una obra violenta, por supuesto, pero parece más violenta que cualquiera de Tarantino pues, más allá de la sangre, el guion está construido con un lenguaje despiadado y pone sobre la mesa reflexiones inquietantes acerca del salvajismo del hombre, de su mente mórbida y de su gusto por el poder. Estos planteamientos truculentos solo son consistentes gracias a las impecables actuaciones de Foxx, como el negro que saboreala libertad; Waltz, como el cazarecompenzas de buen corazón; DiCaprio, como el paradógico amo desalmado y con clase; y Jackson, como el esclavo que traiciona a su raza.Dirección: Quentin Tarantino. Guión: Quentin Tarantino.Reparto: Jamie Foxx, Leonardo DiCaprio, Christoph Waltz, Samuel L. Jackson.

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