Bruce Willis, veinticinco años interpretando a John McClane en Duro de matar

Hollywood está lleno de leyendas, pero no todas duran tanto como John McClane, el héroe de Duro de matar, la saga protagonizada por Bruce Willis que llega a su quinto capítulo. ¿Cómo lo ha logrado? El propio Willis lo explica.
Bruce Willis, veinticinco años interpretando a John McClane en Duro de matar

En los ochentas los estudios de cine parecían campos de guerra. En pro de una espectacular ficción, las grandes productoras destruyeron campamentos guerrilleros, cuadriláteros como los de Hong Kong, callejones solitarios y escondites de mafiosos. Las artes marciales y el desarrollo de los efectos especiales cambiaron la forma de realizar cine de acción. Rambo (1982) sedujo a un público todavía resacoso por la campaña militar en el país asiático. La fórmula del héroe solitario vs el villano, aplicada en Rambo, también arrojó éxitos en taquilla como Comando (1985) y Retroceder nunca rendirse jamás (1986). Los tres filmes fueron la catapulta de Silvester Stallone, Arnold Schwarzenegger y Jean Claude Van Damme, los máximos representantes del género.

A simple vista, a mediados de década el escuadrón de actores rudos parecía completo. Mientras tanto, un imberbe Bruce Willis hacía sus primeras apariciones en la pantalla, sin ser incluido en los créditos: primero en El primer pecado mortal (1980), al lado de Faye Dunaway y Frank Sinatra, y luego en El veredicto (1982), al lado de Paul Newman. Para cuando Duro de Matar estuvo lista para filmar, a partir de una novela escrita en 1979 llamada Nothing Last Forever, Willis tenía  treinta y un años, y su experiencia se limitaba a una comedia, Cita a ciegas (1987), con Kim Basinger, y una cinta de acción cómica al lado de James Garner: Asesinato en Beverly Hills (1988).

La historia de Nothing Last Forever, un agente de seguridad enfrentándose a un grupo de foragidos que raptan a los invitados a una fiesta, tuvo que esperar más de un lustro para que John McTiernan, director de Depredador (1987), decidiera hacer la versión cinematográfica. Pensando en adaptar el libro de Thorp para la segunda parte de Comando, inicialmente le ofrecieron el rol a Schwarzenegger, pero este lo rechazó por razones desconocidas. Por sugerencia de McTiernan, el guionista Jeb Stuart cambió por completo los diálogos y así nació John McClane, el irreverente agente de policía de Nueva York que hace su propia ley para combatir el crimen. ¿Quién se pondría en sus zapatos?

En Hollywood las audiciones se manejan en el más estricto sigilo. Se rumora que los consagrados Van Damme y Stallone no convencieron a McTiernan para encarnar al duro McClane. Aunque era un riesgo filmar con un hombre que todavía no era familiar al público que busca adrenalina y sangre como quien compra un videojuego de guerra, McTiernan se tranzó por Willis. ¡Y le funcionó!

Duro de matar tuvo los ingredientes necesarios para convertirse en una de las sagas más exitosas de los últimos tiempos. Tanto que acaba de estrenar la quinta entrega. “Hoy la tecnología está fuera de control y el chiste de Duro de matar es que se ha filmado en locaciones reales con automóviles que patinan y se estrellan contra barreras. Hacerla cinco veces ha sido una linda manera de ganarse la vida”, dijo Willis en una entrevista antes del 14 de febrero, fecha del lanzamiento mundial de D.M: un buen día para morir.

Que McClane siga vigente arroja información sobre su valor desde que se estrenó en 1988. Las cuatro entregas anteriores recolectaron más de 330 millones de dólares. La quinta ya superó los 60 millones. “En Un buen día para morir también intentamos que sea algo divertido de mirar. Basándonos en relaciones de familia, hicimos lo posible para producir miedo a la audiencia”, manifestó Willis o, si se quiere, McClane, quien junto a su hijo, el mismo que en 1988 era un niño que lo esperaba en casa para pasar la navidad, en esta oportunidad reparte plomo en Rusia. ¿Podrán salir ilesos de una aventura con tintes de guerra fría? La historia indica que sí, aunque el título (Un buen día para morir) amenace con terminar la serie para siempre. El propio Willis dijo, en una entrevista para la BBC, que estaba listo para filmar el sexto capítulo. ¿Dará para tanto?