Héctor Buitrago, el aterciopelado verde

Después de navegar por las aguas sucias del río Bogotá, el guitarrista de Aterciopelados se dedicó a crear consciencia sobre el deterioro de la naturaleza.
Héctor Buitrago, el aterciopelado verde

por: Juan Pablo García/@DaddyWells

Así surgió el Canto al Agua, un llamado de Héctor Buitrago a la meditación colectiva. Invitación a sanar el agua con música. Se preparaba para un viaje transformador. Se puso un traje protector, parecido a esos que usan los que entran a zonas radioactivas a limpiar desastres nucleares, y una máscara que no debía quitarse durante el trayecto.

El viaje hacía parte de una expedición de más de 30 personas y tres lanchas motorizadas que incluía ambientalistas y activistas. Se encontraron en Chía, listos para navegar por dos días las aguas literalmente negras del río Bogotá hasta llegar a Kennedy. “Fue una confrontación muy brava, muy dura –cuenta Héctor–. Es realmente doloroso entender que el río de nuestra ciudad esté así”.

No era el mismo río de los Muiscas, protectores del agua, que habitaban la antigua Bacatá y sus siete lagunas sagradas. Ya no corren aguas cristalinas recién nacidas del páramo. Héctor navegó por un líquido metálico que, cuando la lancha lo desplazaba, parecía plástico. Por ciertos tramos, los niños de los barrios vecinos al río tóxico jugaban en él, y los perros se bañaban en la contaminación, donde también flotaban los cadáveres de pájaros.

El reto es aguantarse el olor pútrido y el aspecto desagradable del río que cruza la capital, aguantar el dolor que produce ver un cuerpo de agua natural reducido a basurero y alcantarilla. “Después de un rato navegando —explica Héctor–  uno entra en un estado especial para seguir en eso, un estado diferente de conciencia”.

La expedición era precisamente para eso, para generar conciencia del estado decadente del río Bogotá. Héctor estudió el tema de la sanación del agua por medio de la mantralización de las vocales y la meditación colectiva. Unos meses después, el Día Mundial del Agua, nació el Canto al Agua, su primer evento en el Salto del Tequendama. El Canto al Agua es un llamado a los individuos que invita a meditar un día específico, a cierta hora determinada, en algún ecosistema que se beneficie de sanación. Se organizan grupos por redes sociales como Facebook, y tienen como destino lugares como el río San Francisco, la quebrada Las Delicias y el humedal Torca. El resultado es un evento de meditación colectiva, con amplia presencia en la naturaleza.

A la hora acordada, los grupos pronuncian sílabas, enfocando buenas intenciones hacia el agua. Después de la meditación, la idea es crear un ambiente de comunidad, ya sea cantando, recitando poesía, haciendo actividades pedagógicas para niños o montando obras de teatro. Cada grupo decide cómo celebrar el medio ambiente.

“En la medida que recuperemos la conexión con la naturaleza y entre nosotros, vamos a poder vivir en armonía con lo que se llama progreso, la civilización y la naturaleza”. Héctor está convencido de que la indiferencia es la peor polución para el medio ambiente. La sanación por medio de la música solo puede llegar hasta cierto punto, pero si se genera conciencia y preocupación por la tierra que nos da vida, con el tiempo podremos volver a ser uno con el espíritu del agua. Después de todo, el agua representa más del 60% del cuerpo humano.

*Para celebrar el poder del agua, el 22 de marzo, día mundial del agua, el Canto al Agua realizará un evento con la Alcaldía de Bogotá. Se presentarán grupos como Latin Latas y Conector.