Kevin Bacon, tras las huellas de un asesino

Con su protagónico en la serie /The Following/, hace su debut como actor para televisión. Su papel del ex agente del FBI Ryan Hardy, es el único capaz de detener una red de asesinos en serie liderada por su peor enemigo. Una gran oportunidad para vestirse de antihéroe.  
Kevin Bacon, tras las huellas de un asesino

Cuando Oliver Stone le preguntó si estaría dispuesto a transformarse para un papel, Kevin Bacon no lo pensó dos veces. Muchos actores habrían desistido al saber que debía interpretar a un prostituto gay con tendencias sadomasoquistas. Pero para este actor estadounidense fue la oportunidad ideal para demostrar que es más que una cara bonita.Esa participación en la película JFK (1991) no solo lo alejó de la imagen de sex symbol que adquirió cuando protagonizó Footloose (1984), también fue una señal clara de que los personajes oscuros, conflictivos, antiheroicos, también le iban muy bien. Por eso,  cuando le ofrecieron el papel de Ryan Hardy, un ex agente del FBI alcohólico, sin familia, para quien su única razón de vida es atrapar a un asesino en serie, fue como haberse ganado la lotería. Era la oportunidad de debutar en televisión con mucho carácter.Bacon tuvo que prepararse más allá de sus propios límites para su protagónico en The Following. Por tratarse de un ritmo de filmación diferente del que ha manejado por 30 años, procuró estudiar el doble de lo que acostumbra. Cuando se reunió con Kevin Williamson, el libretista de la serie, dejó en claro que quería ser un policía normal, que no estuviera intelectualmente a la altura de su enemigo, un profesor de literatura obsesionado con las obras literarias de Edgar Allan Poe. “Quería que Ryan fuera un policía que aprendió en las calles y que, más allá de su conocimiento, se dejara guiar por sus instintos”, comentó Bacon durante el lanzamiento de la serie.Para crear a Ryan Hardy, leyó varios libros del FBI sobre asesinos en serie, investigó los casos en los que fueron capturados para determinar las diferencias claves con otra clase de delitos, y empezó a leer a Edgar Allan Poe para poder entender la psicología de su enemigo, interpretado por James Purefoy (Roma). Todo esto con la firme intención de que tanto los personajes como los ambientes en los que se desarrolla la historia fueran creíbles, no solo para los televidentes, sino para él. Si bien las escenas de los asesinatos son fuertes y, en ocasiones, bastante gráficas (la firma del asesino es sacarles los ojos a sus víctimas), están muy bien respaldadas por los diálogos y la fuerza de los personajes. En especial el de Bacon, quien en unos pocos capítulos ya se ha ganado el respeto de la audiencia. “No hay un papel que no esté dispuesto a interpretar, preocuparse por la imagen es para celebridades, no para actores”, concluyó. Así de seguro se siente en la piel de Hardy, y así de tenaz es su personaje, el policía imperfecto que, sin embargo, está dispuesto a sacrificar su reputación por atrapar a su enemigo.