Ricardo Darín: "es mejor ser una promesa que un consagrado"

El actor argentino más taquillero del momento, Ricardo Darín, estrenó su película "Tesis sobre un homicidio".
Ricardo Darín: "es mejor ser una promesa que un consagrado"

"Yo soy un privilegiado, a mí trabajo no me falta, mis quejas nunca son a título personal", se apresura a explicar el actor Ricardo Darín desde su mirada más azul y más franca.Acaba de comenzar una dura jornada de promoción pero no elude ninguna respuesta: "Cuando digo lo que pienso respondo más a una sensación térmica de lo que le pasa a la gente, porque en realidad esto es un anexo a los que tenemos una posición pública y nos ponen un micrófono delante, una cámara, y decimos lo que muchos piensan", asegura.Darín es así. Tan pronto se pregunta por el modo en que pudo crecer tanto el patrimonio del matrimonio Kirchner como protesta por ese afán de los nuevos tiempos de colocar a la gente a favor o en contra de unos y de otros."Están los que cortan el bacalao, y los que lo consumen; los que dictan cómo son las reglas del juego y los que tenemos que jugar. Creo que hay una concentración de riqueza absolutamente perversa, que ha desnivelado muchísimo la balanza y es el momento de que los países que quieren a sus gentes se replanteen las cosas y establezcan un nuevo orden de prioridad porque la vida de las personas no puede estar en quinto o sexto lugar".Hay que gritar

Para el argentino, que desde marzo de 2006 goza de nacionalidad española por "carta de naturaleza" y a quien el público español adora, España no se libra de esa lectura incisiva: "Que alguien se tire de un quinto piso porque le van a quitar su casa es algo que a mí, si fuera funcionario público, me dejaría sin pegar un ojo; de hecho, me cuesta bastante pensar en ese tipo de cosas sin serlo", reprocha."No puedo entender cómo alguien que debe luchar de la mañana a la noche por el bien de la comunidad pueda sentirse en paz con su alma sabiendo la perversión del capital y los bancos y que la injusticia de privilegiar los intereses de unos dejen a otros en la situación de pensar que saltar es la única salida", afirma.Con todo, opina el Darín intelectual, actor imprescindible para directores como Fabián Bielinsky, Eduardo Mignogna, Pablo Trapero o Juan José Campanella, el peor de los males es "quedarse petrificados, muertos de miedo, escondidos en un rincón del cuarto"."Hay una mezcla de factores; está el miedo, el agobio, el perder fuerzas y pensar que eso es lo peor. Pero los países no cierran, no son empresas, no bajan la cortina: hay que encontrar el modo de salir y eso se consigue manifestándose, hablando, contándose y dejando circunstancialmente las pequeñas diferencias a un lado".Y añade: "Sé que no es fácil, porque hay muchos cabezotas dando vueltas, pero si no nos damos cuenta de que la trampa es la división, entonces sí que no hay salida. Y si con el correr de los días la sensación que nos invade es que no hay nada que hacer, que no tenemos herramientas, sólo queda gritar, hacernos oír". 

La plenitud de Darín

"Es tan raro lo de la plenitud", rechaza el actor, varias veces galardonado por la Academia Argentina del Cine con el Premio Sur y cinco Cóndor de Plata; seis Clarín; dos Martín Fierro, además del Sant Jordi (Barcelona) y la Espiga de Oro en Valladolid, y dos nominaciones al Goya, sin olvidar el Óscar por "El secreto de sus ojos".A sus 56 años y una impresionante carrera con más de cuarenta títulos a sus espaldas, el actor se sacude los piropos con una luminosa y cautivadora sonrisa: "Yo siempre dije que es mejor ser una promesa que un consagrado, porque en el primer caso todo está por descubrir y en el otro, cuando no defraudas, oyes cosas como 'Darín, como siempre...', es decir, que me pasan por alto"."Eso no se si está bien o mal, pero también hay una sobrecarga de exigencia en el sentido de que si no estás a la altura de las circunstancias todo el peso recae sobre vos", confiesa.Asegura que en su trabajo busca siempre el entusiasmo y añade que cuando tiene la oportunidad de estar en una historia "atractiva, interesante o necesaria", ya se siente movilizado, "estimulado".Ese es el caso de su última "Tesis sobre un homicidio", donde trabaja con jóvenes treintañeros como Alberto Ammann, la actual novia de su hijo Chino, Calu Rivero, o el propio director, Hernán Goldfried, del que Darín destaca "ese ímpetu, ese arrojo, tan necesario para hacer un largometraje"."Pero yo nunca siento que llegué a ningún lado, me siento siempre como de ida; soy de los que creen que la clave está en el movimiento", y, sobre todo -apunta como de pasada- "es que yo disfruto mucho con mi trabajo".Regreso al refugio: haciendo teatro

De vez en cuando, este hijo de actores que nunca tomó clases de interpretación, necesita volver al teatro. A pesar de su trabajo constante en la televisión, también con gran éxito, cuando busca refugio el actor se mete entre bambalinas, esta vez, las del teatro Maipo de Buenos Aires con una versión teatral de la película del sueco Ingmar Bergman "Escenas de la vida conyugal", con Valeria Bertucelli, bajo la dirección de Norma Aleandro. "Es una obra que me entusiasma porque me atrapa, pero es muy compleja", cuenta con un inmenso brillo en los ojos, a pesar de que este trabajo le apartará una buena temporada del cine."Es lo que busqué. Debo hacerlo por mí y por los espectadores, tengo que darles descanso y dármelo a mí, tengo que volver al teatro que es lo que me fortalece y por otro lado me sirve para poner el cierre a una etapa que me dio mucho placer: los años de 'Art'", de gran éxito tanto en Argentina como en España, un trabajo que, reconoce, "seguiría haciendo"."Pero esto debe tener un cierre -concluye- y me parece que ésta es la forma indicada de hacerlo".