Apartes de Don Serafín

El primer cuento lo escribió hace más de 25 años, pero lo perdió en un trasteo y lo tomó como una señal de que no debía volver a escribir.
“Y a ella el eleno le dijo: ‘Cuídese, mija. Una burguesa como usted no da un brinco sola en la selva’. Ese eleno se le aparece ahora en sus fantasías junto con un teniente de la Petejota que la tuvo presa en Arauca, pero esos son otros cuentos. Hacer el amor con ella es una película de aventuras, hermano”. “Se puso nerviosa porque había notado que la miraba. Tenía unos ojos penetrantes y le clavaba la mirada cuando pensaba que no lo veía. ‘Mi amor, tú sabes cómo es. Cuando a uno lo miran, uno se da cuenta. Y más si es alguien como Él’ ”. “Se puso bluyines y una blusa que le disimulaba las tetas, dejándose el pelo negro suelto. No se vistió para él, pero cuando se iba a poner el sostén se preguntó cómo sería ese hombre y decidió no ponérselo”. “El indio dormía en una estera bajo la casa, en la pura tierra, justo debajo de ella. Nunca le hablaba ni le decía nada, pero no le quitaba el ojo de encima. Ella se acostumbró a eso y se vestía y se desvestía despacito, sabiendo que desde algún lugar la estaba mirando, y andaba como andan en Cali las mujeres por la Sexta: para que las deseen los hombres”.
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