Chespirito: "ojalá todos tuviéramos el optimismo de El Chavo"

Roberto Gómez Bolaños llegó a Bogotá junto a su esposa y compañera de escena Florinda Meza para presentar la obra 11 y 12. Una pareja que con los años se hace más bella.
Chespirito: "ojalá todos tuviéramos el optimismo de El Chavo"

Ella espigada, elegante, rápida y muy sonriente. Él más bien de caminar sin prisa, bajo de estatura, tranquilo y por supuesto muy amable. Así saludaron Doña Florinda y el Chavo del 8 a la multitud de periodistas que los esperaban ansiosos.   “Nos hemos tardado porque tenía que ponerme bella y esa si que es una labor complicada”, alega la señora Meza con una marcada entonación mexicana que encanta a los periodistas. Ha válido la pena la espera pues a sus 60 años, la novia del profesor Jirafales luce como en sus mejores épocas.   Ella , sin duda, lleva las riendas de la conversación, de la obra y de la vida de Roberto Gómez Bolaños. Él advierte sobre su sordera y entonces su compañera se convierte en su traductora. Muchos de los gestos que hicieron célebre al Chavo son reinterpretados por esta pareja, dependiendo de la situación. Hasta que finalmente, Bolaños suelta una frase para calmar los ánimos de su mujer, “bueno pero no te enojes”, le dice imitando con las manos el mismo gesto que repetía una y otra vez su personaje más querido.   Doña Florinda es enfática con los medios. No tiene reparos para atacar la labor de algunos periodistas que la han tildado de malgeniada, y arremete, en un tono muy calmado, contra aquellos medios mexicanos que crearon falsas alarmas en torno  a la gripa porcina.   Roberto Gómez habla más bien de lo que le gusta hacer en su tiempo libre, “pos nada”, dice acomodándose en un enorme sillón. Una periodista, que antes de lanzar una pregunta se despacha en elogios hacia el legado del mexicano, llama su atención. “Es que definitivamente el triunfo más grande de mi carrera es el cariño de la gente”, afirma sincero.   No podría terminar su intervención sin nombrar a dos personajes que marcaron su vida y especialmente su trabajo: Charles Chaplin y Mario Moreno “Cantinflas”, “el primero nos enseñó  a gesticular, el segundo era un actor genuino, al que era imposible no creerle todo lo que decía”.   Finalmente, llega el momento de recordar uno de los escenarios que más alegrías les trajo, la vecindad. Y cómo no, uno de los personajes más queridos por la pareja: El chavo. “El legado que me gustaría dejarle a las generaciones venideras es que se copien un poco del opritmismo de El chavo, porque él no tenía nada, no tenía ni qué desayunar, pero bastaba no más que alguien lo invitara a jugar y se le olvidaban todas sus penas. Es tan sencillo como que no debemos dejarnos derrotar por las circunstancias”.   La obra 11 y 12 se presentará del  24 al 27 de junio en Bogotá, después pasará a Medellín, Cali y Manizales. Mayores informes en www.tuboleta.com