Chris Namus, el bombón asesino

Con el título de campeona mundial de peso ligero, la uruguaya Chris Namús quiere demostrar que el boxeo no es sólo para feos y machotes.
Chris Namus, el bombón asesino

La historia de Maggie Fitzgerald, la camarera que soñaba con ser boxeadora en la película Million dollar baby, fue tan inspiradora para esta uruguaya que cuando terminó de verla tomó la decisión de inscribirse en una academia de boxeo. Llamó a todas las que encontró en el directorio telefónico hasta que por fin en una le dijeron que sí admitían mujeres.

Su presencia en aquel gimnasio la mañana siguiente provocó risas y comentarios malitencionados, incluso de su mismo entrenador, que no le aceptó el dinero porque estaba seguro de que abandonaría el boxeo al segundo día. Su figura delgada y bastante femenina le auguraban un futuro exitoso en las pasarelas mas no en el cuadrilátero. Ninguno daba un centavo por que aquella muchacha de 17 años, de manos suaves y uñas de colores, desarrollara un gancho izquierdo tan fuerte como para ayudarla a convertirse en campeona mundial.

La brasileña Adriana Salles, en cambio, comprobó en carne propia el efecto de su pegada el pasado 14 de febrero. Aunque salió con fuerza y decisión desde la campana inicial –incluso Salles ganó el primer asalto–, el árbitro tuvo que detener la pelea en el séptimo round ya que la cara de la “garota” estaba desfigurada por los puños precisos de la uruguaya, quien no estaba dispuesta a repetir el fracaso que tuvo en 2008 por la corona mundial interina del Consejo Mundial de Boxeo (CMB). En esa oportunidad, sus golpes no le hicieron ni cosquillas a la colombiana Lelu Flórez, quien a pesar de ser más baja que su rival, logró derribarla en el primer round a sólo dos minutos y medio de iniciada la pelea.

Una paliza para su orgullo que la obligó a modificar toda su rutina. El inglés Mark Wilks, famoso por entrenar a campeones mundiales y medallistas olímpicos, es desde entonces el encargado de tenerla en forma. Cinco horas en el gimnasio todos los días hacen parte de su plan de entrenamiento, del que –confesó al diario El País de España– odia levantar pesas y correr: “Tengo alma de gordita, no hay nada que me guste más que comer pizza”. Por supuesto, la pizza está prohibida dentro de su dieta, que la obliga a mantenerse en los 63 kilogramos. Es el límite para competir en la categoría de peso liviano, de la cual es la actual campeona mundial tras ganarle a la “carioca” por nocaut técnico.

Con este título suma 11 victorias, que la han puesto en la mira de empresas como Antel, líder en telefonía celular de Uruguay de la que es imagen con un contrato de 2.000 dólares. “A través de Chris, se perciben los valores que Antel quiere asociar a la marca Ancel: joven, exitosa, emprendedora, responsable, atractiva...”, explicó la directora de la empresa durante el lanzamiento de la campaña. Para esta boxeadora es el primer paso en una carrera en la televisión como periodista deportiva donde pueda estar involucrada en el deporte sin el peligro de salir lastimada. Entre sus planes está formar una familia.

Claro que es consciente de que no puede desaprovechar el buen momento en el que se encuentra. Su belleza y sus golpes certeros le han valido el apodo de “Bombón asesino”, un sobrenombre que no es de su total agrado. Ella quiere demostrar que es un boxeador más sin dejar de ser femenina, coqueta y delicada. “Soy una apasionada de este deporte por la adrenalina que se desprende en el ring, no tiene que ver con los golpes sino con la técnica, los movimientos precisos y la concentración”.

Su próxima pelea será contra la argentina María Eugenia Quiroga el 28 de noviembre. Chris planea no sólo defender con éxito el título sino utilizar la pelea para seguirles abriendo las puertas de las academias de boxeo a más mujeres que, como ella, quieren demostrar que el boxeo no es de machos y mucho menos de mujeres rudas.