Colgado de las estrellas

Todo empezó una tarde frente a un viejo computador. Un impulso lo llevó a desbaratarlo y encontró en las piezas que iba desprendiendo el comienzo de algo nuevo. Primero creó estructuras con restos de circuitos y chips. Después los objetos comenzaron a tomar formas: dagas, botellas, lámparas y candeleros con un marcado estilo gótico.
Colgado de las estrellas
Las ruinas que quedaron del proceso de “desmembración” de las computadoras terminaron inspirando a Sergio Gutiérrez más de lo que él mismo imaginaba. Se dio cuenta, por ejemplo, de que los materiales con los que creaba dagas y copas eran susceptibles de convertirse también en extrañas joyas que sus amigas adoraban. Entonces comenzó a venderlas.

 

Además, se inventó una malla metálica –confeccionada con chips unidos con soldadura– con la que era posible elaborar sofisticados brazaletes, cinturones, anillos, chalecos y vestidos.

Sergio estaba destinado a crear. Desde pequeño jugaba a ser artista, fabricaba esculturas con lo que tuviera a mano y pintaba figuras sobre lienzos para distraer su mente. Pero para sorpresa de sus padres, decidió estudiar ingeniería electrónica. Después de terminar la carrera en Medellín, viajó a San Francisco para continuar su especialización pero ningún curso le llamó la atención.

De alguna extraña manera los circuitos, los chips y los cables terminaron definiendo su futuro, pues sus inquietas manos necesitaban encontrar algún oficio.

La alocada diseñadora estadounidense Betsy Johnson se topó con los diseños de Sergio y quedó deslumbrada con las joyas fabricadas con materiales reciclados y microchips de viejas computadoras y le ofreció vender los accesorios en sus almacenes. Sergio, mientras tanto, patentó la malla, la cual se convirtió en su símbolo de éxito, en su marca registrada.

Por un par de años su línea Liquid Metal se extendió a diferentes tiendas como Nordstrom, Bebe y Cache, y su marca se cotizó. Sin embargo, Sergio quería sentirse más cerca de Colombia y se trasladó a Miami, en donde la marca siguió creciendo después de abrir su propio almacén. Con el tiempo, personalidades como Annete Bening, Fergie y Thalía se fijaron en los particulares accesorios del colombiano y comenzaron a usarlos.

Sergio asegura que lo más difícil ha sido que la gente comprenda el concepto de sus creaciones porque no se pueden clasificar en ninguna tendencia específica. Sin embargo, cada día más expertos se fijan en ellas. Tyra Banks ha usado varios de sus diseños para su programa American Next Top Model y muchas celebridades como Sharon Stone, Cher y Marilyn Manson son clientes regulares.

Por otro lado, en tiempos en que la preocupación por el medio ambiente está de moda, los diseños de Liquid Metal cobran especial relevancia por estar fabricados en materiales reciclados y basura tecnológica.

Hoy Sergio sueña con llevar su línea a otras partes del mundo, incluso a Colombia en donde hasta ahora no es conocido: “He sido tímido en mi país” expresa, pero es posible que en los próximos años se extrovierta.

Por ahora su próximo paso será diseñar accesorios en otros materiales y seguir desarrollando sus particulares piezas de arte, pues para él lo más importante es continuar creando por encima de ganar miles de dólares.