El taxista más honrado

Después de devolver 35.000 dólares que encontró en su taxi, Santiago Gori comprobó la virtud de su honestidad. Una página de internet premia su actitud.
El taxista más honrado

“Otro viaje malo”, pensó Santiago después de que una pareja de ancianos le indicara adónde debía dirigirse. Con carreras tan pequeñas no completaría la cuota del día, pero como buen trabajador los llevó hasta su destino cinco cuadras adelante sin pronunciar queja alguna. Resignado permaneció hasta cuando subió su siguiente pasajero y le indicó que había una maleta botada en el asiento de atrás.

Una vez dejó a la mujer en la dirección señalada, parqueó su taxi para poder ver qué contenía el maletín. Con bastante expectativa, Santiago abrió la cremallera y para su sorpresa se encontró varios fajos de billetes, 130.000 pesos argentinos en total (35.000 dólares) que inmediatamente pusieron su mente a trabajar. La deuda del carro, la casa a medio terminar y las necesidades de sus dos hijos eran razones de peso para no contarle a nadie y quedarse con la plata.

Aunque el dinero representaba la solución a todos sus problemas, la conciencia lo detuvo: “Nunca dejé de pensar que la plata no me pertenecía”. En medio de la ansiedad y los nervios encontró un papel con el nombre del dueño, por lo que interrumpió su día de trabajo para hacer una parada técnica en su casa. Revisó la guía telefónica, dio con el número y llamó. Le contaron que el dueño estaba en una comisaría poniendo la denuncia. Santiago subió a su taxi con su esposa y uno de sus hijos y manejó como si se tratara de la carrera de su vida.

En la comisaría volvió a ver a aquella pareja de ancianos –por la que había renegado horas antes– y que había olvidado la plata de su pensión. “Negro, sos un santo” le dijo la mujer y le dio un beso en agradecimiento. En ese momento la satisfacción del deber cumplido superó cualquier intención de recibir algo a cambio. Tanto así que una vez devolvió el maletín, Santiago se compró un kilo de helado y se dirigió a su casa a comérselo junto a su familia.

Su desapego por lo material se convirtió en la noticia del momento entre vecinos y conocidos, entre ellos Ezequiel de Luca y Nicolás Diaco, dos publicistas que se conmovieron con su historia. “Me sorprendió el gesto de honestidad, que debería ser normal, pero no lo es, y me quedó la idea de hacer algo al respecto”, le contó Nicolás a la BBC. Fue así como se creó el proyecto “Devolvámosle la guita al taxista”, que mediante la página de internet que lleva el mismo nombre, convocó a una donación virtual. “La idea era recompensarlo, la gente entendió la propuesta y comenzó a sumarse”.

Hasta el momento han sido recaudados 19.000 dólares, repartidos entre bienes y servicios que los cibernautas han dado como regalo. Alojamiento en hoteles de varias ciudades de Argentina, sesiones de masajes, consultas médicas, órdenes para comprar ropa deportiva, cambio de aceite y agua para su taxi, cursos de inglés para sus hijos en Carolina del Norte (Estados Unidos), son algunos de los obsequios que ha recibido, y que gracias al ingenio de estos dos creativos, Santiago Gori podrá reclamar personalmente en el momento que él mismo escoja. Por ahora, mientras la lista aumenta, Santiago recompensará a Ezequiel y Nicolás con un asado hecho en casa. Gesto que confirma la frase que repite cuando le preguntan por su acto de honradez: “Simplemente soy un agradecido con lo que tengo”.

Temas relacionados