Julie Ruiz, una princesa colombiana en Disney

A los 22 años, esta bogotana hizo realidad el sueño de infancia y se convirtió en Cenicienta. Ella es la única latina en el musical “Disney Live! Rocking Road Show”, que recorre Estados Unidos.
Julie Ruiz, una princesa colombiana en Disney

Julie, como todas las niñas de su edad, soñaba con conocer a las princesas. Cada vez que iba a la cama le pedía a Dios que le ayudara. Un día de junio de 1994 sus ruegos y oraciones hicieron efecto. Con apenas siete añitos vio que las princesas y las hadas mágicas habían llegado a Bogotá para verla a ella. Era su cumpleaños y, como regalo, su tía Patricia la llevó al Palacio de los Deportes a ver el show “Disney sobre hielo”.

“Ahí conocí a Micky Mouse y a Aladino. Yo estaba convencida de que habían ido a Colombia sólo por mí”, recuerda emocionada. Ahora, con 22 años, ella es una princesa, con traje rosa, tiara de brillantes y delicados guantes de seda. Como por arte de magia, Julie se convirtió en la protagonista del show  “Disney Live! Rocking Road”, que empezó a recorrer 75 ciudades en Estados Unidos.

“Presenté varias pruebas de baile, canto e improvisación con más de 120 personas y a los pocos días me llamaron para decirme que me habían escogido para ser la Cenicienta. Era un sueño hecho realidad y otra vez fue en la semana de mi cumpleaños”, comenta la princesita, que cada noche se sube al escenario a cantar y bailar junto a Gooffy, el pato Donald, Micky Mouse y personajes de Toy Story que son hoy sus mejores amigos.

Pero a diferencia de las princesas de los cuentos de hadas, Julie no vive en un enorme y lujoso castillo. Habita en uno de los cuatro buses donde la producción ha improvisado apretadas habitaciones con sala, baño, comedor y cocina. Durante ocho meses viajarán de ciudad en ciudad por las carreteras de Estados Unidos hasta marzo del próximo año cuando termine la gira.

“El bus es como mi casa. Comparto mi camarote con Tribilín y la luciérnaga de Toy Story. Es como estar todos estos meses metida literalmente en un mundo de fantasía, donde todos los personajes nos queremos así seamos de cuentos diferentes”, asegura.

Pero igual que en la Cenicienta, el comienzo del cuento para Julie no estuvo lleno de rosas. “La parte más dolorosa fue hace ocho años cuando mi mamá se murió de cáncer. Vivíamos en Bogotá y ella apenas tenía 33 años. Pasaron muchas cosas más de las que no quisiera hablar. Mi papá tomó la decisión de huirle a la tristeza y entonces nos vinimos a vivir a Estados Unidos como asilados políticos”, dice Julie, advirtiendo que prefiere mantener bajo reserva las razones por las que les concedieron ese estatus.

El talento y la tenacidad de esta joven no llegaron a su vida con el simple toque de una varita mágica. La música, el baile y el amor por el arte son dones que empezó a sacar a la luz desde muy pequeña, cuando estudiaba con las monjas en el Colegio Santa Rosa de Lima en Bogotá. “Mi mama cantaba en un coro, un tío mío toca guitarra y tengo cinco tías ciegas que interpretan instrumentos. Cada vez que había una fiesta en mi casa era como un concierto”.

Pero ¿cómo hizo la hija de un ama de casa y de un empleado de banco para convertirse en princesa? 

“Cuando llegamos a Estados Unidos empezamos a vivir en Orlando, donde están varios de los parques de Disney. Un día, por cosas del destino, estaban buscando gente para trabajar allí. Yo estaba en high school, me arriesgué, presenté una audición y me escogieron como bailarina”.

En aquel entonces Julie tenía 16 años. Pocos meses después, lejos de su padre y de su hermana Vanessa, se fue a trabajar un año al parque que Disney tiene en Hong Kong. A su regreso estuvo en el show rodante llamado “Disney Live Play House”, donde hacía el papel de presentadora.

“Estar lejos de mi país y vivir lejos de mi casa me enseñó que en la vida hay que perseguir los sueños sin importar los obstáculos. Como decimos los colombianos, el que persevera alcanza”, dice mientras insiste en que entiende que la vida es corta y que hay que aprovechar al máximo. Nadie sabe cuándo se puede terminar el cuento. 

Como princesa que se respete, esta bogotana amante de la música de Juanes, Shakira y Aterciopelados, tiene su príncipe azul. Rubio, alto y de ojos claros, como sacado de un cuento.

¿Cómo lo conquistó?

Sin ninguna pena ‘le echó los perros’ la primera vez que lo vio y se lo metió al bolsillo con su belleza y simpatía. “Es músico de Disney y ya llevamos nueve meses”.

Mientras estudia teatro y sueña con crear un musical de Disney en español, Julie sigue viviendo su cuento. Aunque reconoce que está pasando por uno de sus mejores capítulos, espera que su historia nunca más vuelva a tener tristezas y esté llena de pajaritos y hadas blancas.

“Todas las princesas tienen un sueño y aunque pasan por cosas difíciles siempre se les hace realidad. Me gustaría que el final de mi cuento, en el que hace ocho años me cuida un angelito desde el cielo, tuviera el mejor de los finales, algo así como: ‘y vivieron felices por siempre como cuando eran niños y jugaban en la casa de la abuela allá en Guamal, en el Meta, por donde pasaba un río lleno de vida y felicidad’. Tengo derecho a soñar más, ¿no? Soy una princesa”.

Temas relacionados