La dama del ajedrez

Esta semana llega al país Alexandra Kosteniuk, campeona mundial de ajedrez y quien ha movido sus fichas tanto en el tablero como en el modelaje. A sus 25 años, su intención es promover este deporte entre los niños y también su filosofía de que belleza e inteligencia pueden ir juntas.
La dama del ajedrez

Alexandra Kosteniuk podría estar desfilando por las pasarelas de Nueva York o Milán. Estaría quizás entre el grupo de jóvenes rusas de piel muy blanca que enloquecen a los diseñadores y que con sus rostros enigmáticos acaparan la publicidad del maquillaje. Pero no, Alexandra prefiere sentarse frente a un tablero de cuadros blancos y negros, y dejar su belleza para los momentos en los que su cerebro no está trabajando en un jaque mate.

La cara lavada y el pelo recogido, esa es su apariencia lejos de los flashes y las poses que han registrado las ediciones europeas de Vogue y Marie Claire, y que hacen parte de una afición que para nada la desvía de una buena partida, así sea una ajedrecista modelo en todo el sentido de la palabra.

La pasión por el ajedrez la descubrió a los cinco años, cuando su papá, Konstantin Vladimirovich, la sentó por primera vez frente a un tablero. Hoy, veinte años después y convertida en Campeona Mundial de Ajedrez, título que alcanzó en septiembre de 2008, Alexandra no se arrepiente de haber cambiado las muñecas por los alfiles. Cientos de fotos en su página web muestran sus triunfos, pero también sus actividades cotidianas y tal vez su espíritu de niña grande que disfruta con cosas simples.

"Tengo otros intereses aparte del ajedrez. Escribo poemas y me gusta el deporte en todas sus formas. También amo modelar e hice parte de una película, que fue lo más divertido que he hecho en mi vida", dice en su minibiografía.

De esto habla una joven que, aparte de campeona, es entrenadora de ajedrez certificada después de graduarse de educación física de la Academia Estatal Rusa en 2003, en Moscú. Alexandra llegó a la capital rusa cuando tenía un año de edad, procedente de su natal Perm. Allí se desarrolló como ajedrecista y empezó a reinar en el deporte ciencia. A los diez años ya era campeona europea y ocupaba los primeros lugares del campeonato mundial para esa edad. A los doce alcanzó el título, un año después ya era Maestra Internacional y en 1998 recibió oficialmente el título de Gran Maestra. Es la décima mujer que lo consigue en la historia de este deporte.

Toda esta trayectoria la combinó con campañas publicitarias y sesiones de fotos que, con el tiempo, han ido desapareciendo. "Nunca he sido profesional", dice. Su vida también le dio otras cosas en qué enfocarse, por ejemplo su hija Francesca, que hoy tiene tres años, y su esposo, el colombiano Diego Garcés, quien además es su mánager.

Alexandra sabe que su gran potencial de talento y belleza no es común en su deporte. Por eso, su destreza frente a las lentes de las cámaras la ha utilizado también para promover el ajedrez, en una estrategia que lleva fácilmente a sus seguidores a su página web. Allí, cualquiera puede ver sus giras, sus sesiones de fotos profesionales y cotidianas, en las que aparece en bikini; las guías básicas del ajedrez que ofrece en DVD, y dos libros que espera sean descubiertos por los más pequeños: Diario de una reina del ajedrez y Cómo me convertí en Gran Maestra a los 14 años.

"El modelaje es un hobbie, lo que quiero es que la gente disfrute el ajedrez", ha dicho varias veces. Famosa en Rusia y en Miami, donde vive, afirma que es sólo una mujer normal, pero está convencida de que, en todo caso, el ajedrez contribuyó mucho en su formación y de que es un componente muy importante en el desarrollo intelectual de cualquier niño. A eso viene a Colombia, a dictar talleres a los chiquitos. Estará con estudiantes de Medellín y Bogotá en el torneo Tarrito Rojo Ches Talent 2010 para impulsar el que ella considera el juego más bello del mundo. Por algo su lema es: "Belleza e inteligencia pueden ir juntas".

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