Manuela Vásquez, una paisa en las pistas italianas

Esta diseñadora de 25 años es la única mujer que corre la Clio Cup Italia, una de las más importantes carreras de turismo del automovilismo europeo. ¿Qué hace allá?
Manuela Vásquez, una paisa en las pistas italianas

Manuela Vásquez dice que le corre gasolina por las venas. Y como prueba cuenta que cuando su mamá la tenía en el vientre, alimentaba la extraña manía de irse a las estaciones de servicio a disfrutar del olor del combustible. Aún así, al verla tan femenina y delicada, es imposible imaginársela aferrada al timón de un carro corriendo a más de 200 kilómetros por hora. Pero sí. Además de linda, esta paisa es una osada pilota de automovilismo que persigue el sueño de ser campeona mundial de la categoría de turismo.

Empezó tarde a correr, a los 23. No tiene claro por qué, pero los primeros años de su vida se le fueron en otros menesteres: crecer como una niña y adolescente “normal”, estudiar diseño de espacios en la Colegiatura Colombiana y ennoviarse. Tal vez fueron los avatares del grado, en junio de 2007, los que la confrontaron con su eterno sueño de correr en una pista.

Por algo había dejado a un lado las muñecas para jugar con motos y armaba carros con lo que se encontrara en la finca. Evocó las tardes en las que su papá le había enseñado a manejar cuando apenas tenía diez años y decidió que no era tarde para su sueño, descubrió que no debía tenerle miedo a ser quien quería ser. Entonces, arrumó sus proyectos de diseño y se metió en una pista de karts, con el equipo Dangelo Racing.

En su primer año, 2008, quedó tercera en Campeonato Nacional de Karts y en el siguiente, consiguió el subcampeonato. Manuela se sintió tan segura corriendo que pensó que era tiempo de salir y aprender con los grandes. Escogió Italia y Francia, por ser los de mejor nivel en Europa y se enroló con el equipo oficial PCR, representando a Colombia en campeonatos como el Torneo de la Industria, el Open Master italiano y el WSK.

“La experiencia es increíble porque son las mejores pistas, corres contra los mejores para clasificar y la organización es excepcional”, cuenta de sus primeras competencias en Europa. Convencida de que su sueño era posible, este año se lanzó a la aventura de dar el siguiente paso: las carreras de turismo, en las que se conducen automóviles de calle.

Ahora compite en la Clio Cup Italia, a nombre del equipo Monolite Racing. Y ha corrido dos de las seis válidas del año: “La primera fue el circuito de Imola, una pista legendaria. Entre 31 pilotos terminé 19. Me fue bien para ser la primera carrera. En la siguiente, tuve mejores tiempos pero no pude terminar por un inconveniente”.

Habla emocionada de su nueva vida, del ambiente que la rodea, del carro que conduce y de esa categoría que permite, según ella, arriesgar más, tener más contacto y por lo tanto, propicia los golpes y estrelladas. Pero sobre todo, la tiene fascinada ser la única mujer entre 34 pilotos. El hecho de ser colombiana la convierte en un ser exótico en esas pistas donde los hombres han mandado y siguen mandando sin piedad.

Siempre que la ven le preguntan por Juan Pablo Montoya. “Él abrió un camino. Ahora cuando un piloto colombiano llega a cualquier pista en el mundo, saben que deben cuidarse de nosotros, que podemos ganar”.

Y no hay duda de que Manuela quiere ganar. Su aspiración es terminar este año entre los primeros cinco lugares de la general y llevarse la categoría de novatos. Ya está pensando en dar otro gran salto: correr la Clio Cup Europea. Cuando se le pregunta si no es muy osado su plan, si se siente lista para semejante reto, ella contesta afirmativamente. Ni siquiera lo piensa.

Es consciente de que este año debe seguir aprendiendo y no quiere presionarse demasiado, pero sabe que esta copa es apenas una forma de entrenarse para su objetivo: llegar a la DTM, el Campeonato Alemán de Turismo, o el WTCC, Campeonato Mundial de la categoría. “Tengo fotos de los carros, del campeonato y hago montajes para verme arriba del podio con la bandera de Colombia”.

Con semejante obsesión metida en el cuerpo, Manuela no se descuida. Viene a Medellín entre válida y válida a recargar energía con su familia y a seguirse preparando: trota con el overol puesto para habituarse a los 65 grados centígrados que debe soportar en carrera, practica kick boxing, estudia italiano y se entrena con un equipo de psicología deportiva.