Michael Phelps va por la medalla del perdón

El nadador estadounidense Michael Phelps, sancionado por tres meses por fumar marihuana, vuelve a entrenar, pero ya no por el oro sino para reconciliarse con sus fanáticos.
Michael Phelps va por la medalla del perdón

Las horas que pasaba en el centro de entrenamiento ahora las emplea en visitar escuelas para aconsejar a jóvenes sobre las consecuencias de las drogas. Un cambio que puso en riesgo su rendimiento físico, pero que para este joven de 23 años es el castigo más justo después que el diario inglés News of the World publicó unas fotografías en las que aparece fumando marihuana con una pipa de agua, durante una fiesta en la Universidad de Carolina del Sur en noviembre del año pasado.

"No importa el éxito que he tenido en la piscina, actué de una manera infantil e inapropiada, muy alejada de lo que la gente espera de mí", aseguró en un comunicado, horas después de que la policía anunciara que no presentaría cargos tras no haber encontrado evidencias suficientes. La decisión no fue compartida por la Federación Estadounidense de Natación, que lo suspendió de toda competencia durante tres meses y de una beca que asciende a 1.750 dólares.

Según el periódico The New York Post, el ganador de ocho medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Beijing ha optado por refugiarse en clubs de striptease y pintar las ventanas de su casa en Baltimore para evitar que le sigan tomando fotografías. Al parecer, el no poder estar en el agua deprimió bastante al deportista, tanto que en algún momento pensó en renunciar, como él mismo lo confesó en una entrevista en el programa Entertainment Tonight de la cadena NBC.

Pero la natación la lleva en la sangre. Y Phelps ha vuelto a las piscinas no tanto para buscar un nuevo oro como para redimirse frente a sus fanáticos. Y qué mejor manera que entrenando al lado del Cuerpo Especial de la Armada de los Estados Unidos (Navy Seals). Durante dos semanas se dedicó a nadar a las siete de la mañana y a las cinco de la tarde, hacer más de 1.000 abdominales y a realizar ejercicios de agua, mar y tierra en el Centro de Alto Rendimiento en Chula Vista (California) junto a los demás miembros del equipo de natación de Estados Unidos.

"Fue bastante doloroso después de haber pasado tres meses sin entrenar, pero no hay nada mejor que estar de vuelta en el agua". Tiene planeado regresar oficialmente a las piscinas en mayo y participar en varios torneos pequeños que lo ayuden a prepararse para el Campeonato Mundial de Natación que se disputará entre el 18 de julio y el 2 de agosto en Roma, donde espera ratificar el título del mejor nadador del mundo. Después de eso, ya anunció que ha decidido seguir compitiendo hasta que cumpla los 30 años de edad, es decir que los Juegos Olímpicos de Londres de 2012 serán su última gran competencia y la última oportunidad de lucirse en una piscina.

Porque al parecer es siempre fuera de ella que se mete en problemas. En 2004, después de haber ganado seis medallas de oro y dos de bronce en los Juegos Olímpicos de Atenas, fue arrestado por manejar borracho. Como en ese entonces era menor de edad, su falta no tuvo mayores consecuencias. Esta vez, en cambio, no sólo perdió el respeto de parte de muchos de sus seguidores, sino el contrato con dos de sus más grandes patrocinadores, AT&T y Kellogg's.

Claro que hay algunos deportistas, como el tenista español Rafael Nadal, que opina que toda esta situación se salió de las manos. "Cada uno es libre de hacer lo que quiera -dijo el número uno del ranking de la ATP-, la imagen que da no es la mejor, pero todo el mundo puede tener un desliz. Los deportistas al final tampoco son máquinas", añadió.

Sin embargo, es tanta la presión que rodea a este joven atleta, que cargar con el título de ser el mejor del mundo no le deja cabida a errores. "Lo que hice fue bastante estúpido, le prometo a mi familia y a mis fans que nunca lo volveré a hacer".