Natalie Portman prepara el personaje que le conseguirá el Óscar

El cisne negro marca el regreso de la hermosa actriz israelí. Su interpretación de una bailarina obsesionada podría abrirle al fin las puertas del Óscar.
Natalie Portman prepara el personaje que le conseguirá el Óscar

La nueva película de Darren Arronofsky, The black swan (El cisne negro), ha vuelto a poner a la actriz Natalie Portman en boca de todos: mientras The Washington Post la muestra como la casi segura ganadora del Óscar, el Times de Londres asegura que tiene el horizonte despejado para conseguir la estatuilla. No es para menos: si todo sigue como hasta ahora Portman podría conseguir, por fin, el galardón más deseado de Hollywood.

Hasta ahora las cosas van por buen camino. La película, que fue estrenada en el pasado festival de cine de Venecia, tuvo una gran acogida de la crítica. Pero fue la actuación de Natalie la que se llevó las palmas: “Lo mejor de El cisne negro es la impresionante interpretación de la chica Portman, que se atraviesa de punta a punta toda la obra de Tchaikovski”, escribió la Agencia Reuters. “En primer plano está Natalie, siempre Natalie, como una artista empeñada en triunfar, incluso a pesar de sí misma”, apuntó La Vanguardia de España.

Y es que este parece ser el papel con el que se quiere consagrar esta joven artista de 29 años nacida en Jerusalén (Israel). En la película, Portman interpreta a Nina, una bailarina narcisista que busca por todos los medios obtener el papel principal de El lago de los cisnes, el famoso ballet del compositor ruso. Un reto que, al final, se le convierte en una obsesión peligrosa y la lleva a enfrentarse con sus propios demonios.

Según la propia Natalie, el de Nina ha sido el rol más exigente de su carrera. Y aunque estaba familiarizada con el ballet –recibió clases durante varios años cuando era pequeña–, tuvo que entrenar un año entero en extensas jornadas que a veces alcanzaban las 15 horas. “Es muy aterrador, hay mucho dolor en el mundo del ballet y sus rituales”, reveló la actriz en una entrevista para un diario chileno. Un dolor que, según los críticos, ha quedado reflejado en su personaje.

Lo cierto es que Nina es tan sólo un paso más en la ascendente carrera de una actriz que, a su corta edad, parece haber conquistado Hollywood. Pese a que nació en Israel, Portman –cuyo verdadero apellido es Hershlag–, se trasladó con su familia a Estados Unidos cuando apenas tenía tres años y a los nueve se estableció en Nueva York. Su carrera en el cine empezó temprano: cuando apenas tenía 12 años el director Luc Besson la reclutó para protagonizar El perfecto asesino, junto a Jean Reno. La única exigencia que por entonces le hicieron sus padres fue que filmara las escenas en vacaciones para que su naciente carrera no interfiriera con sus estudios; una fórmula que durante años le dio resultado y, tiempo después, le permitió terminar la carrera de Psicología en la prestigiosa universidad de Harvard. Algo que, según ella misma, le ha servido para comprender mejor los personajes que interpreta.

Luego vendría su participación en películas como Beautiful girls; Heat, donde actuó junto a Al Pacino, y Todos dicen te quiero, de Woody Allen. Cambio de vida, de Wayne Wang, le representó su primera nominación a los premios Globo de Oro, considerados la antesala de los Óscar. Pero fue Closer, de Mike Nicholls, la que la consolidó como una verdadera estrella: además de ganar el Globo de Oro a mejor actriz secundaria por su papel de Alice, recibió una nominación al Óscar. No se lo llevó, pero confirmó que era una actriz para tener en cuenta.

Se espera ahora que la gloria llegue con El cisne negro. Y aunque lo más probable es que su actuación no pase desapercibida para la Academia, algunos, como el crítico de la revista Time, Richard Corliss, prefieren no tragar entero. “El trabajo de Portman no es del todo convincente –escribió–, pero es la clase de actuación que a la Academia le encanta premiar”.