Tobías Wong, el sonámbulo que no despertó

El artista, de 35 años, pudo haberse colgado mientras dormía como resultado del sonambulismo que sufría desde adolescente.
Tobías Wong, el sonámbulo que no despertó

Preparar una comida para 50 personas puede ser una tarea difícil y demorada, pero Tobias Wong solía hacerla una vez por semana con los ojos cerrados. Puede parecer exagerado, pero este canadiense de ascendencia japonesa se encontraba literalmente dormido cuando ponía la mesa, servía el vino y sacaba la comida del horno.

No es un talento ni un acto de magia, es un episodio propia de la parasomnia, más conocida como sonambulismo, que le permite a quien la padece realizar actividades cotidianas pero sin tener conciencia de ellas o de sus consecuencias.

Es precisamente por esta razón que la muerte de Tobias Wong ha generado no sólo dolor sino polémica después de que su pareja lo encontrara colgado en la entrada del apartamento que compartían en Manhattan.

El reporte oficial del forense confirmaba las sospechas de la policía: el niño terrible del diseño, como se le conocía entre los mejores artistas de Nueva York, se había suicidado. Famoso por un estilo que él mismo denominó como paraconceptual, Tobias Wong apareció en la escena artística en 2001 con varios trabajos que criticaban el consumismo: píldoras cubiertas en polvo de oro, una rosa hecha con material a prueba de balas y unos diamantes Swarovski en un tanque con pirañas, entre otras obras que expuso en el Museo de Arte Moderno de Nueva York y en el Art Basel de Miami en 2005.

Su nombre fue sinónimo de excentricidad pero fue su muerte la que le dio otro significado a su vida. Un mes después de que se diera a conocer la noticia de su suicidio, el 30 de mayo de 2010, los rumores sobre una muerte accidental fueron cogiendo fuerza. La explicación, por muy loca que parezca, fue publicada en un extenso artículo por The New York Times, y estaba basada en sus problemas de sueño. Según Tim Dubistky, su novio de seis años, el diseñador sufría de graves episodios de sonambulismo desde adolescente. en esa época, su mamá tenía que dejar varias sillas puestas del otro lado de la puerta de la terraza para evitar que la abriera y saltara. “No era raro ver a Tobias en la sala a las dos de la mañana diseñando ropa para nuestros gatos con los ojos desorbitados y hablando incoherencias. Al día siguiente criticaba los diseños y los botaba a la basura porque no se acordaba que los había hecho él”.

Pero ¿es lógico pensar que si se levantaba a coser y a cocinar se podía levantar y colgarse sin querer? Según el doctor Mark Mahowald, director del Centro regional de estudios del sueño de Minnesota, no sólo es lógico sino posible. “Cuando la persona está sonámbula la corteza prefrontal del cerebro que regula la motivación, la prevención y la intención está desconectada, por lo que si la persona se lastima técnicamente no es suicidio sino un accidente”.

La cuerda con la que el diseñador se colgó era una de sus más famosas obras. Incluso, días previos a su muerte había hablado de restaurarla. Hacía parte de un homenaje a Nueva York, y la mantenía en su casa porque era uno de sus trabajos preferidos. “Cuando alguien premeditadamente planea hacerse daño, no utiliza elementos cercanos o importantes”, aseguró el doctor Mohawald, un argumento más por el cual familiares y colegas han hecho énfasis en que Tobias estaba dormido y no era un depresivo o con tendencias suicidas. “Teníamos muchos planes, queríamos formar una familia con ayuda de una madre sustituta, él estaba a pocos meses de abrir su agencia de diseño”, le aseguró Dubistky al periódico The New York Times.

Lo que sí es cierto es que, con el estrés, los episodios de parasomnia son más fuertes, y la inauguración de su propia empresa lo tenía de bastante mal humor los últimos días. Hubo noches en que Tobias gritaba como loco por toda la casa porque aseguraba que alguien lo quería matar; horas después se despertaba sonriente y haciendo planes para ir a almorzar. Hubo una ocasión en que su sonambulismo lo tomó por sorpresa durante el día cuando se encontraba desayunando con unos amigos quienes, extrañados, veían a Tobias robarle comida del plato a una señora sentada en la mesa del lado. No pronunció ninguna palabra y tenía las pupilas dilatadas. Sus amigos lo sacaron del lugar para evitar un escándalo.

El esfuerzo por salvar su imagen ha sido en vano, ya que desde que se supo de su trágica muerte diferentes medios de comunicación se encargaron de reproducir la noticia de su supuesto suicidio haciendo énfasis en que era depresivo, inestable y enfermo, cuando en realidad se trataba de un joven genio del diseño que nunca tuvo problema en mostrar su disgusto por lo comercial y su amor por lo no convencional.

Mientras sus seguidores lo recuerdan y le rinden homenaje con fiestas y exposiciones de sus obras, su novio y amigos siguen tratando de explicar que su muerte fue un accidente y que, por más ilógico que parezca, Tobias murió por falta de sueño.

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