Buscando coca contra el reloj

CROMOS acompañó a un Comando Jungla de la Policía Nacional en una de sus operaciones en las selvas del sur del país, y comprobó que la frontera con Ecuador no está tan “deliberadamente desprotegida”, como piensa el presidente Rafael Correa.
Buscando coca contra el reloj

La misión no puede durar más de 20 minutos para no brindarle al enemigo la capacidad de reaccionar. Es un golpe veloz que sucede como un relámpago y que se ha repetido durante todo el año como parte de la Operación Medusa II, de la Policía Antinarcóticos y el Comando Jungla, con una sola intención: erradicar los narcocultivos en la frontera con Ecuador y disminuir la influencia de guerrilleros y narcotraficantes en la zona.

En la región de Tumaco (Nariño), a escasos 30 kilómetros de la frontera con Ecuador, la Operación se cumple con la precisión de un reloj suizo. Más de 700 soldados, apoyados por la Policía Judicial y otros agentes de la Inteligencia colombiana, se dedican a ubicar y destruir laboratorios de procesamiento de cocaína, capturar a los narcocultivadores e interceptar las diferentes rutas por las que se exporta la droga.

En siete meses, el programa ha dado como resultado 36.000 hectáreas de plantaciones de coca erradicadas manualmente y por aspersión aérea, 27 laboratorios destruidos, 23 embarcaciones inmovilizadas, 12.550 galones de insumos líquidos y 2.370 kilogramos de base de coca incautados, 13.416 matas de coca quemadas y 18 fusiles decomisados.

CROMOS acompañó a un comando Jungla durante un día de operaciones, que puede incluir varias misiones no exentas de riesgos derivados de posibles enfrentamientos con grupos armados ilegales; y del propio clima, que no ayuda por esa zona. Por lo general llueve mucho y hay poca visibilidad. Para completar, la espesura de la selva favorece a los cultivadores pero no a quienes los combaten. Y comprobó que los límites con Ecuador están más vigilados de lo que algunos insinúan.

Según el general Francisco Patiño, del grupo Antinarcóticos de la Policía Nacional, se trata de una ofensiva frontal contra las bandas que operan en el suroccidente colombiano, entre ellas las Águilas Negras y Los Rastrojos, y contra grupos armados al margen de la ley como las Farc y el Eln. Una misión que, es evidente, sirve para acallar las quejas del presidente de Ecuador, Rafael Correa, acerca de que Colombia ha desprotegido deliberadamente la frontera.

10:00 a.m.

El primero de los tres helicópteros artillados Black Hawk despega con hombres del Comando Jungla hacia la coordenada exacta donde encontrarán, según los informes de inteligencia, un laboratorio rústico para el procesamiento de coca. Con este operativo, en los alrededores del municipio de Tumaco (Nariño), se inicia la fase IV de la Operación Medusa II.

10:19 a.m.

Los pilotos logran ubicar el primero de los cuatro laboratorios que deberán ser destruidos durante la jornada. La nueva modalidad de los narcotraficantes consiste en construir varios laboratorios pequeños en diferentes puntos de la selva, para así aprovechar la espesura de su vegetación para camuflarlos.

En siete meses, el programa ha dado como resultado 36.000 hectáreas de plantaciones de coca erradicadas manualmente y por aspersión aérea, 27 laboratorios destruidos, 23 embarcaciones inmovilizadas, 12.550 galones de insumos líquidos y 2.370 kilogramos de base de coca incautados, 13.416 matas de coca quemadas y 18 fusiles decomisados.

10:45 a.m.

Luego de sobrevolar la zona durante cinco minutos para descartar la presencia del enemigo, en una maniobra rápida de aterrizaje, un primer grupo de 10 soldados armados con fusiles calibre 7.62 mm se dispone a asegurar el área para que los otros 20 soldados, repartidos en dos helicópteros más, puedan bajarse. Cuando no encuentran una superficie plana, los hombres deben descender por medio de cuerdas.

11:00 a.m.

Una vez asegurada la zona en tierra y detectado el laboratorio, los soldados recolectan pruebas de cada sustancia utilizada para el procesamiento de la coca. Cuando no cuentan con mucho tiempo para las muestras, simplemente toman fotografías de todo lo encontrado.

11:15 a.m.

Lo más importante es quemar los laboratorios junto con todos sus insumos. Para hacerlo, los soldados del Comando Jungla utilizan los líquidos inflamables que puedan encontrar ahí mismo (como clorhidrato, gasolina o ACPM), haciéndolos arder mediante mechas o granadas.

11:30 a.m.

Los soldados tienen entre 10 y 15 minutos para aterrizar, recoger pruebas, quemarlo todo y subirse de nuevo a los helicópteros. En lo que va corrido del año, 293 laboratorios han sido destruidos en el suroccidente colombiano, zona donde también tienen que enfrentarse con grupos guerrilleros como el Eln y las Farc, y bandas de narcotraficantes como Los Rastrojos y las Águilas Negras.

11:45 a.m.

Luego de 15 minutos que duró la destrucción del primer laboratorio de la jornada, 30 soldados del Comando Jungla despegan con la satisfacción de ver cómo, paso a paso, van erradicando la droga en el suroccidente colombiano, a solo 30 kilómetros de la frontera con Ecuador.

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