Coca colla, el energizante de los bolivianos

La "Coca Colla",bebida que se produce en Bolivia con hojas de coca, se industrializa en el país latinoamericano.
Coca colla, el energizante de los bolivianos

Aunque el tema tiene especial importancia para el Gobierno de Evo Morales, que sigue siendo el máximo líder de los poderosos sindicatos cocaleros del centro de Bolivia, han sido empresas privadas las que han logrado concretar hasta el momento la anhelada industrialización de la hoja de coca.

Una de estas empresas es la Organización Social para la Industrialización de la Coca (Ospicoca), que en abril pasado inició la venta masiva de su bebida energética "Coca Colla", logrando poner nuevamente el tema en la agenda de los medios.

La iniciativa privada de producir el energético comenzó a gestarse en 2006, en coincidencia con la llegada a la presidencia de Evo Morales, que es un acérrimo defensor del consumo tradicional de la hoja de coca.

USOS MEDICINALES, INDUSTRIALES Y CULTURALES DE LA COCA

En Bolivia, esta planta tiene diversos usos medicinales, industriales y culturales, por lo que es muy común que quienes la mastican destaquen sus virtudes para aliviar el hambre y el cansancio, calmar el dolor o ayudar a los problemas digestivos.

Sin embargo, también es desviada por el narcotráfico para la producción de cocaína, por lo que en 1961, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) clasificó la planta como un "estupefaciente" e instó a abolir en 25 años la costumbre de mascar coca, muy extendida entre aimaras y quechuas que, de hecho, la usan como un energético.

La primera vez que se habló de la "Coca Colla" en Bolivia fue a finales de 2009, aunque la bebida comenzó a distribuirse en enero de este año en la antigua ciudadela de Tiahuanaco, en el altiplano, entre los invitados a un acto de homenaje indígena para Morales.

La fórmula del energético es sencilla: "extracto de coca, agua carbonatada, azúcar, cafeína, saborizantes naturales, colorantes autorizados y conservantes", según se lee en su etiqueta, cuyos colores rojo y blanco evocan a la famosa bebida de cola estadounidense.

La bebida tiene un color marrón casi similar a la gaseosa de guaraná y su sabor parece una mezcla de esa fruta, coca y manzana.

"Sabe a guaraná, pero a medida que se va tomando, viene (el sabor a) la coquita", dice Víctor Ledezma, el presidente de Ospicoca, empresa que agrupa a unas 9.000 personas y apunta a promover la industrialización de la hoja de coca para mostrar sus cualidades y borrar el estigma del narcotráfico.

Para bautizar a la bebida, el empresario fusionó el nombre de la hoja de coca con la palabra "colla", que es como popularmente se llama a los pobladores del occidente boliviano porque las zonas que habitan fueron parte del antiguo Collasuyo.

Pese a la similitud de nombres y presentaciones, Ledezma aclara que su intención no es competir con la gaseosa estadounidense ni mucho menos pelearse con la multinacional The Coca-Cola Company, puesto que la "Coca Colla" apunta a ganar el mercado de las bebidas energéticas del país.

“SE HA SATANIZADO MUCHO A LA HOJA DE COCA”

Ledezma considera que "se ha satanizado mucho a la hoja de coca", aunque el empresario cree que con una masiva industrialización en productos como su tónico es posible limpiar el estigma que tiene.

El tercer lote que se ha puesto a la venta en abril pasado tiene 30.000 botellas de "Coca Colla", cada una de medio litro y con un precio de 10 bolivianos, es decir, un dólar con 40 centavos, y el próximo cargamento será de 100.000 botellas.

Actualmente, el energético se vende en La Paz, Cochabamba y en la región oriental de Santa Cruz y ha ganado popularidad sobre todo entre los chóferes de transporte interregional porque les permite estar despiertos varias horas sin descansar.

La "Coca Colla" se produce en una pequeña planta en Santa Cruz, pero el objetivo de Ledezma es llegar a procesar a diario al menos 11 toneladas de coca para producir 2.000 botellas, incluso para la exportación del producto.

Para lograr este cometido, Ospicoca busca el apoyo financiero del Gobierno de Morales para montar una fábrica más grande en la zona del Chapare, el feudo sindical del mandatario boliviano que, desde que llegó al poder por primera vez en 2006, promueve la defensa de los cultivos de coca.

La política de Morales es promover el uso tradicional de la planta y su industrialización, al tiempo que ha sido enfático en que también debe enfrentarse el narcotráfico y erradicar las plantaciones ilegales.

En este marco, una de las acciones que se desarrollan es un estudio financiado por la Unión Europea (UE) para determinar cuántas hectáreas de coca se necesitan en el país para el consumo cultural y tradicional, para la industrialización y fines medicinales.

La actual ley antidroga permite el cultivo de 12.000 hectáreas en todo el país, pero existen 30.500, según un informe difundido en junio del año pasado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés).

También se tiene la intención de crear un instituto científico para estudiar los usos medicinales de las plantas tradicionales del país y, concretamente, para revalorizar la hoja de coca.

El plan que más ha avanzado es la instalación de una fábrica para la industrialización de la coca en la localidad de Villa Tunari, en el Chapare, explica el senador oficialista y ex dirigente cocalero Julio Salazar.

Según el parlamentario, las obras de construcción ya han concluido y se aguarda la llegada de los equipos para el funcionamiento de la planta, donde inicialmente se producirá infusiones de coca.

Al margen de la iniciativa estatal, Salazar augura que la venta de la "Coca Colla" será exitosa y dará "una sorpresa" a las demás industrias de bebidas energéticas.

Aunque este producto ha logrado poner la industrialización de la coca nuevamente en la agenda, esta actividad no es nueva, puesto que otras pequeñas empresas privadas se adelantaron varias décadas a Ospicoca y al propio Morales.

Una de las más antiguas es Ingacoca, una empresa familiar que opera en Bolivia desde 1989 y utiliza el extracto de la coca para producir veinte variedades de jarabes naturales y nueve tipos de pomadas para tratar diferentes enfermedades, además de productos cosméticos.

PROBLEMAS PARA SU EXPORTACIÓN

Prudencio Ticona, uno de los propietarios de Ingacoca, asegura que sus productos ya son conocidos y tienen bastante demanda en La Paz y otras regiones bolivianas, aunque lamenta que la empresa aún no pueda exportar "porque la coca está penalizada".

Con este mismo problema se topa la "Coca Colla", ya que, para poder exportar otros productos derivados de la coca que no sean infusiones, es necesaria una reforma a la Ley 1008, de Régimen de la Coca y Sustancias Controladas.

Estos cambios están dentro de los planes del Gobierno de Morales y su partido político, el Movimiento Al Socialismo (MAS), que ostenta la mayoría cualificada de dos tercios en ambas cámaras del Congreso boliviano.

El senador Salazar anticipa que las reformas a la Ley 1008 serán abordadas el próximo mes de julio en el congreso anual de las seis federaciones de cocaleros de Cochabamba, para luego presentar el proyecto a la Asamblea Legislativa.

Mientras eso sucede, la "Coca Colla" de Ledezma, los remedios naturales y cosméticos de Ingacoca, los dulces, licores y la harina de otras empresas privadas deberán conformarse con el mercado local y tratar de ganarse a aquellos sectores que todavía se resisten a este tipo de productos.

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