Historia de sus demonios

Sus coreografías, videos y conciertos lo convirtieron en el único rey del pop. Sin embargo, fuera del escenario y alejado de las cámaras, el brillo de sus trajes y la energía de sus pasos eran opacados por complejos que lo atormentaron desde niño y lo persiguieron hasta su muerte.
Historia de sus demonios

Haber sido un niño sin niñez

Le daban ganas de vomitar minutos antes de los ensayos con los Jackson Five, cuando solo tenía ocho años. Pensar en los insultos y latigazos que le daría su papá si algo no salía bien, descomponía a Michael Jackson al punto que se escapaba de su casa de noche y caminaba esperando encontrar a alguien con quien hablar para así evitar las pesadillas. “Una realidad ajena a un niño normal”, afirmó Peter Sharp, de la Sociedad de Psicólogos de Inglaterra, quien explicó que ser sometido a abusos de este tipo no sólo afecta la capacidad de la víctima para establecer relaciones, sino que en el caso de un niño talentoso, como lo era Michael, le creó una necesidad de aceptación. “Para evitar ser maltratados se esfuerzan el doble por ser los mejores hasta volverse expertos en lo que hacen. En el caso de Jackson, se convirtió en una leyenda de la música”. Creció con tanta vergüenza de su niñez que se obsesionó con convertirse en el rey del pop para que todos lo adoraran.

Desconfiar de su apariencia

Aunque Neverland fue su hogar por más de 25 años, los quirófanos de diferentes hospitales fueron su verdadero refugio. Tenía 21 años la primera vez que ingresó para una rinoplastia después de fracturarse la nariz durante un ensayo, pero según él quedó con problemas de respiración que lo obligaron a operarse de nuevo dos años después. Lo que vino a continuación no tuvo nada que ver con problemas de salud, sino con una grave inconformidad con su físico, aseguró Pamela Lipkin, cirujana plástica. “Trató de lucir caucásico, con una nariz que se adelgazaba cada seis meses, unos labios más pequeños y delineados, cejas más altas y mejillas marcadas que dieron como resultado facciones más delicadas”. Aunque confesó haberse operado la nariz sólo dos veces, las fotografías a lo largo de los siguientes 24 años no apoyaron su versión. “Llegó al extremo de lastimar los tejidos y hacer el proceso irreversible”, afirmó el cirujano español Carlos Portocarrero, quien concluyó que ingresó al quirófano más de 10 veces en un intento por “alterar su anatomía más allá de su etnia”. Si se suma que desde los 30 sufría de vitiligo, enfermedad que únicamente afecta al dos por ciento de la población mundial, su afán por disimularlo con maquillaje sólo intensificó una apariencia de muñeco que alarmó a sus seguidores y le dio de que hablar a la prensa.

Creerse Peter Pan

Juegos y piyamadas con varios niños en su rancho de Neverland se tradujeron en acusaciones de abuso sexual a menores en 2003. Pero según el psiquiatra Stan Katz, quien tuvo acceso al expediente del cantante durante los dos años que duró el juicio, la preferencia del rey del pop por pasar sus días rodeado de niños tuvo otra causa: “Su cerebro se comportaba como el de un niño de diez años, es lo que se conoce como el Desorden Dismórfico del Cuerpo, una condición psicológica que hace que el paciente no sea consciente de la percepción que los demás tienen de él”. Esto explica que en la entrevista con Martin Bashir, asegurara que era Peter Pan. Su voz suave en las entrevistas y su actitud tímida fuera de los escenarios era acorde con su pensamiento de ser un niño, quien al no tener noción del dinero, se dedicó a comprar cosas innecesarias. “Fue un niño a quien nadie le dijo que no”, concluyó el doctor. Y fue este capricho el que lo llevó a la quiebra.

Creer que las drogas lo salvarían

Valium, Xanax y Ativan hicieron parte de su receta personal para combatir el estrés. Fórmula que para un hombre de 1.78 metros de estatura y 48 kilos, quien a los 30 años fue diagnosticado con lupus, se convirtió en el detonante de una fuerte adicción a los fármacos que se tradujo en ataques de pánico y anorexia nerviosa. El verdadero problema con Michael Jackson radica en su estatus de celebridad, aseguró el doctor Drew Pinsky, especialista en adicciones. “La gente que lo rodeaba no era capaz de decirle que no, por lo que en lugar de alejarlo de la tentación se la facilitaban, es como ver a un adicto al crack viviendo en una casa de vicio”. Si a esto se suma que nunca fue realmente feliz a pesar de su innegable talento, no es extraño que haya muerto tan joven. “Para una persona que desde pequeño tuvo problemas para dormir, llega un punto en que la dosis es insuficiente, por lo que recurren a cocteles más fuertes que debilitan más rápido su organismo” explicó el psicólogo Arnold Washton.

Temas relacionados