La madre de todas las estafas

Durante cinco años un hombre se hizo pasar por su madre muerta para cobrar la pensión y un seguro de vivienda. El caso ha hecho recordar a uno de los más macabros personajes del cine: el de Norman Bates en Psicosis.
La madre de todas las estafas

Charles J. Hynes, fiscal del Distrito de Brooklyn, lo dijo en la rueda de prensa: “En cuanto a creatividad llega al número uno”. Y añadió: “La estafa no tiene antecedentes en osadía y duración”. Se refería a la estafa cometida por Thomas Prusik Parkin, una maniobra cinematográfica que provocó incluso que su captura fuera de película.

Que lo agarren a uno cometiendo un crimen debe ser una especie de fracaso profesional en el mundo del pillaje, pero que lo sorprendan, además, vestido con la ropa de su mamá muerta ya le inyecta un aura morbosa al asunto.

Eso fue lo que le pasó a Prusik, de 49 años, a mediados de junio, cuando las autoridades de Brooklyn, Nueva York, lo agarraron con las manos en la masa. Llevaba puesto un suéter rojo que había pertenecido a su mamá, lucía lápiz labial, uñas postizas, gafas de sol y una peluca. Llevaba seis años repitiendo la misma escena: cobrar el cheque de la pensión de su madre fallecida, haciéndose pasar por ella.

La figura de Prusik ataviado como su propia madre al borde de una ventanilla oficial hizo recordar de inmediato la de uno de los grandes criminales de la historia del cine: Norman Bates, el protagonista de Psicosis, la espeluznante película que Alfred Hitchcock filmó en 1960.

Psicosis es famosa por la legendaria escena de la ducha. Marion Crane (interpretada por Janet Leigh) está tomando un baño en el cuarto de un hotel cuando de repente se abre la cortina y vemos la cara de terror de Marion y las salpicaduras de su sangre. En esos 45 segundos de cine no se alcanza a ver la cara del asesino, únicamente una silueta vestida de mujer que sostiene un cuchillo y lleva un peinado anticuado. Más tarde sabremos que la silueta es la de Norman Bates, disfrazado con la ropa de su madre muerta.

Bates vivía con su mamá después de la muerte de su padre. Ambos compartían la gigantesca casa en la cima del monte y administraban el motel adyacente. En ausencia de la figura paternal, la mamá se volvió dominante y muy aferrada a su hijo, hasta que conoció a otro hombre. Norman sintió que lo estaba sacando de su vida. Y como buen enfermo mental encontró una solución extrema: envenenó a su mamá y al nuevo admirador de ésta. Para convivir con su culpa se vestía como ella, hablaba con la voz de ella y, en sus ratos libres, asesinaba a las mujeres atractivas que le causaban emoción a su hijo.

El caso de Thomas Prusik no llega a tanto, al menos hasta donde sabe la policía. Norman Bates se robó el cadáver de su mamá y luego enterró un ataúd cargado con el mismo peso de la señora. Thomas Prusik Parkin enterró a su mamá, pero alteró el certificado de defunción para que pasara por viva.

Pero mientras que Norman Bates era un asesino con traumas mentales, Thomas Prusik apenas aprovechó la memoria de su mamá para hacer un poco de plata.

Prusik vivió con Irene Parkin, quien al parecer no era su madre sino su tía, y con Thomas Prusik senior, su padre biológico, hasta que decidió mudarse al apartamento de arriba. Un día perdió a su padre, y el 10 de septiembre de 2003 falleció Irene y fue enterrada en un cementerio del estado de Nueva York bajo una lápida que lleva su nombre. Incluso, existe una foto de Thomas en la velación parado junto al ataúd abierto. Sin embargo, Thomas no les avisó a las autoridades que ella había muerto. En vez de eso, modificó el número de seguridad social que figuraba en el certificado de muerte de Irene para que siguiera viva legalmente, y así vivió en su casa y nunca dejó de recibir su pensión. Recibió 52.000 dólares en prestaciones de jubilación, a través de un sueldo mensual de 700 dólares, y 65.000 dólares en asistencia en materia de vivienda.

Su estafa le habría garantizado una estabilidad económica hasta su propia muerte, si no hubiera sido por un pleito alrededor de la casa de Irene. La señora tenía una propiedad en la que Thomas vivió después de su muerte. En 2003 fue vendida como parte de un embargo y Thomas demandó al comprador en nombre de Irene, supuestamente viva, para que no lo desalojaran. A medida que el caso fue avanzando ambas partes contactaron al fiscal para acusarse mutuamente de fraude. Para cuando los investigadores citaron a los implicados, ya habían descubierto la lápida de Irene Prusik. Thomas llegó a su cita vestido como su mamá.

Una vez descubierto, Thomas tuvo que afrontar pruebas en su contra que evidenciaban casi seis años de fraude. Entre las pruebas estaba una foto con fecha de mayo de 2009 en la que aparecía vestido como Irene al lado de Mhilton Rimolo, su mejor amigo, que posaba a su vez como el sobrino de la señora. La foto fue tomada por una cámara de seguridad del Departamento de Transporte (DMV, Departmenas autoridades que ella había muerto. En vez de eso, modificó el número de seguridad social que figuraba en el certificado de muerte de Irene para que siguiera viva legalmente, y así vivió en su casa y nunca dejó de recibir su pensión. Recibió 52.000 dólares en prestaciones de jubilación, a través de un sueldo mensual de 700 dólares, y 65.000 dólares en asistencia en materia de vivienda.

Su estafa le habría garantizado una estabilidad económica hasta su propia muerte, si no hubiera sido por un pleito alrededor de la casa de Irene. La señora tenía una propiedad en la que Thomas vivió después de su muerte. En 2003 fue vendida como parte de un embargo y Thomas demandó al comprador en nombre de Irene, supuestamente viva, para que no lo desalojaran. A medida que el caso fue avanzando ambas partes contactaron al fiscal para acusarse mutuamente de fraude. Para cuando los investigadores citaron a los implicados, ya habían descubierto la lápida de Irene Prusik. Thomas llegó a su cita vestido como su mamá.

Una vez descubierto, Thomas tuvo que afrontar pruebas en su contra que evidenciaban casi seis años de fraude. Entre las pruebas estaba una foto con fecha de mayo de 2009 en la que aparecía vestido como Irene al lado de Mhilton Rimolo, su mejor amigo, que posaba a su vez como el sobrino de la señora. La foto fue tomada por una cámara de seguridad del Departamento de Transporte (DMV, Department of Motor Vehicles) de Brooklyn, mientras Thomas y Mhilton renovaban el pase de Irene.

Cuando la policía lo atrapó, Thomas se rebuscó un argumento traído de los cabellos y dijo, tan campante: “Yo soy mi mamá”.

En algún pasaje de Psicosis, Norman Bates declara: “El mejor amigo de un hombre es su madre”. Nadie como Prusik para corroborarlo. Lástima que ahora ande detenido con 47 cargos penales y sometido a una fianza de un millón de dólares.

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