Mel Gibson y sus malas actuaciones

El actor australiano de 53 años no aguanta un lío más. Sus arrebatos de alcohol, sus comentarios antisemitas, su divorcio millonario y el reciente embarazo de su nueva novia le han desdibujado su aire de galán de Hollywood. Mientras tanto, el cine ha pasado a segundo plano.
Mel Gibson y sus malas actuaciones

1. Unos tragos de más. Dos horas fue el tiempo que duró detenido en la estación de policía de Malibú, tras ser arrestado por conducir borracho a más de 140 kilómetros por hora. Fue la comprobación de que había vuelto a la bebida, de la que se confesó adicto en la década del 90 por la presión a la que lo sometió la fama. Después de quedar en libertad bajo fianza de 5.000 dólares, un juez le ordenó un año de rehabilitación en Alcohólicos Anónimos. El actor es famoso no tanto por sus reincidencias, sino por los líos que arma cuando anda con tragos.

2. Salida en falso. Lo peor de aquél arresto no fue su borrachera sino las palabras de más que dijo en medio de ésta: “Los judíos son los responsables de todas las guerras en el mundo”, les gritó a los policías cuando intentaban esposarlo. El actor no se dio cuenta de que el portal de internet TMZ tendría acceso a esta grabación, la cual conmocionó no sólo a la comunidad judía sino a sus seguidores quienes lo tildaron de “antisemita”. Una vez superó el guayabo, Mel Gibson pidió perdón a través de un comunicado de prensa , diciendo que estaba dispuesto a reunirse con los líderes de la comunidad judía y disculparse personalmente, “No voy a pedir solo perdón, me gustaría dar un paso más allá y reunirme con ellos para decidir sobre el adecuado camino a la sanación”. Sin embargo, muchos piensan que sus palabras no son congruentes con su película La pasión de Cristo, considerada la más antijudía de todas las versiones fílmicas de la vida y muerte de Jesús.

3. Mala paga. Aunque La pasión de Cristo (2004) recibió toda clase de comentarios y críticas, fue la declaración del guionista Benedict Fitzgerald la que más puso en riesgo la reputación de Gibson. Según Fitzgerald, el director australiano lo engañó al decirle que la producción había costado siete millones de dólares, cuando en realidad el presupuesto se aproximó a los 50 millones. Por eso, los abogados que lideraron su demanda por 10 millones de dólares aseguraron que el actor gastó miles de dólares en la educación de sus hijas mientras rodaba la película en Italia, además de pagarle 78.000 dólares a un quiropráctico. El dinero, según Fitzgerald, debió haberse utilizado para pagarle lo que se merecía. Después de que un juez citara a Gibson para explicar la planificación de la película y su financiación, el australiano logró llegar a un acuerdo monetario a cambio de no ir a juicio.

4. Adiós a la familia perfecta. Están separados hace tres años, pero sólo ahora su esposa Robyn Moore, una enfermera a quien Gibson conoció a través de un servicio de citas en junio de 1980, presentó la demanda de divorcio en la Corte Superior de Los Ángeles citando “diferencias irreconciliables”. Así se confirmó que la relación amistosa con la que ambos pensaban podrían seguir adelante por el bien de sus siete hijos, no aguantó la infidelidad del australiano. Tanto así que después de 28 años de matrimonio, Robyn solicitó la custodia completa de Tom, el menor de la familia. Esta petición sorprendió al actor más que el saber que por no haber firmado un contrato prenupcial, la mitad de su fortuna de 900 millones de dólares, quedaría en manos de quien alguna vez llamó “la mejor mujer del mundo”.

5. La otra mujer. Mientras su divorcio entra en la lista de los más costosos de Hollywood, Mel Gibson no pierde el tiempo. Ahora tendrá que responder por el hijo que espera con su novia, la cantante rusa de 39 años Oksana Grigorieva. Lo más sorprendente no es la rapidez con la que el protagonista de Arma mortal formó una nueva familia, sino que haya sido la propia Oksana la encargada de contarle a la ex de su pareja que está en su segundo trimestre de embarazo. La noticia puso a Gibson entre la espada y la pared, ya que Edward y Christian, sus hijos mayores, aseguraron no estar de acuerdo con la idea de tener un hermanastro, sobre todo porque consideran que la rusa lo único que quiere es asegurar a toda costa su futuro económico.

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