¿Quién salvará la Metro Goldwyn Mayer?

Después de 86 años de producir clásicos del cine, el prestigioso estudio está al borde de la quiebra. Para sobrevivir, está en venta. ¡Pero nadie quiere comprarlo!

Este año el intrépido agente secreto James Bond se quedó sin licencia para matar. Su seductor acento inglés y sus sofisticadas armas no fueron suficientes para que los realizadores de su última película, Bond 23, protagonizada por Daniel Craig, se arriesgaran a finalizar esta producción de 200 millones de dólares antes de que la productora MGM (encargada de esta franquicia desde 1962) salga de su crisis financiera.

La deuda de la Metro Goldwyn Mayer asciende a 3.700 millones de dólares, monto que la reconocida y emblemática productora ha acumulado desde 2004 debido al incremento de la piratería y al uso de nuevas tecnologías que exigen mayor inversión. Ese año Sony, Equity y TPG Capital se unieron para comprar la compañía por 5.000 millones de dólares, sin pensar que producciones a las que le apostaban el futuro de la empresa, como La Pantera Rosa 2 y el remake del clásico Fame en 2009, resultarían un fracaso en las taquillas.

Un panorama bastante lejano del que se veía a finales de los años 30, cuando el estudio se daba el lujo de hacer películas como El mago de Oz (1939) y Lo que el viento se llevó (1939), que no sólo ganó ocho premios Óscar, incluidos el de mejor película, mejor guión, mejor dirección de arte y mejor edición, sino que es considerada la cinta más rentable de la historia. MGM tiene a su haber clásicos como Cantando bajo la lluvia y Doctor Zhivago, y éxitos más recientes como Thelma & Louise.

Desafortunadamente tener 4.000 películas, 250 premios Óscar y más de 10.000 horas en televisión no suma lo suficiente para aguantar unos años más sin necesidad de vender. Abanderada del glamour de los 50, reconocida por reclutar a las mejores estrellas (Greta Garbo, Joan Crawford, Clark Gable) y por no escatimar en gastos a la hora de contratar los más reconocidos directores, camarógrafos y estilistas, la empresa vive su peor momento financiero. Tanto que aunque lleva varios meses en venta, no ha encontrado quién quiera comprarla por el precio que se merece. En un momento se habló de que Spyglass, productora de El Sexto sentido, quería adueñarse de los estudios pero incluyendo despidos, la eliminación del departamento de distribución y la reubicación de la sede en unas instalaciones más baratas. La oferta fue descartada por ser contraria a los ideales de la compañía. Desde su creación, en 1924, la Metro Goldwyn Mayer ha cambiado la forma de ver y hacer cine y la frase “más estrellas de las que hay en el cielo” no es sólo su eslogan, también el resumen de un esfuerzo por ofrecer lo mejor en un medio tan competitivo.

La cantidad para que dicho esfuerzo no haya sido en vano es de mínimo 4.000 millones de dólares, pero las ofertas no se acercan ni a la mitad. Es sabido que Time Warner está dispuesto a invertir 1.500 millones de dólares para que se retome la producción de The Hobbit, dirigida por Guillermo del Toro basada en la obra de J.R.R. Tolkien, y para que James Bond conserve su estatus de agente y salve de nuevo al mundo en Bond 23. Pero puede que no sea suficiente.