Alfonso Llano

El sacerdote jesuita hizo un ‘Alto en su camino' para responderle a CROMOS en época de Semana Santa. Palabras de fe.  
Alfonso Llano

¿Siempre aplica lo que predica?

Procuro. No hay nada más peligroso que hablar y no cumplir.

Una herencia.

La experiencia de mi fe. El Señor me mantiene en pie.

¿Después de la vida, qué?

La presencia de Jesús resucitado en nosotros: aquí comienza el cielo.

¿Dónde está Dios?

En todas partes. En Él vivimos, nos movemos y existimos.

¿Cuándo maldice?

Nunca. Le temo a la maldición porque produce lo que dice.

¿A quién le gustaría encontrarse en el cielo?

A Jesucristo y la madre Teresa de Calcuta. Me encanta la viejita.

¿Cuál ha sido su mayor sacrificio?

Mi cruz ha sido la obediencia.

El pecado que aún no ha confesado.

Como he sido tan franco desde chiquito, nunca me cuesta confesarme.

¿Cuál es su idea de felicidad perfecta?

Hacer la voluntad de Dios y prepararse para gozar de Él eternamente.

Su debilidad.

La timidez. A pesar de tener que hablar ante tanta gente no he logrado vencerla del todo.

La peor expresión de miseria.

La falta de fe.

¿A quién quisiera exorcizar?

No creo en la posesión diabólica.

¿Cuál es el santo de su devoción?

San Ignacio de Loyola.

Un gesto de paz.

La oración.

¿Qué quiere que le diga Dios cuando llegue al cielo?

Que ya estamos juntos y que no hay reversa.

Si no fuera sacerdote, ¿qué?

Arquitecto o diseñador de interiores.

Nunca. Le temo a la maldición porque produce lo que dice.

¿A quién le gustaría encontrarse en el cielo?

A Jesucristo y la madre Teresa de Calcuta. Me encanta la viejita.

¿Cuál ha sido su mayor sacrificio?

Mi cruz ha sido la obediencia.

El pecado que aún no ha confesado.

Como he sido tan franco desde chiquito, nunca me cuesta confesarme.

¿Cuál es su idea de felicidad perfecta?

Hacer la voluntad de Dios y prepararse para gozar de Él eternamente.

Su debilidad.

La timidez. A pesar de tener que hablar ante tanta gente no he logrado vencerla del todo.

La peor expresión de miseria.

La falta de fe.

¿A quién quisiera exorcizar?

No creo en la posesión diabólica.

¿Cuál es el santo de su devoción?

San Ignacio de Loyola.

Un gesto de paz.

La oración.

¿Qué quiere que le diga Dios cuando llegue al cielo?

Que ya estamos juntos y que no hay reversa.

Si no fuera sacerdote, ¿qué?

Arquitecto o diseñador de interiores.

Un deseo.

Morir creyendo en Jesucristo.

Un imposible.

Buscar la felicidad en lo material, en este mundo.

¿Cuándo fue la última vez que lloró?

Lloro más de la cuenta. Me hace llorar la angustia que me produce que muero lentamente. Me cuesta decrecer, desaparecer

¿A quién le cantaría la tabla?

La vivo cantando. Es una de las debilidades que no he logrado superar.

¿Qué le trajo el Niño Dios la última vez?

Un aumento de fe y de paz.

¿Izquierda o derecha?

Abierto y de avanzada.

¿Cuál sería su última voluntad?

La tengo escrita: ante todo morir en la fe.

¿Qué le sobra a la humanidad?

La novelería y la superficialidad.

¿Qué es lo que más valora en un amigo?

La sinceridad.

¿Qué preferiría para su última cena?

La comida criolla. No hay como una bandeja paisa.

La ironía más grande.

Ofrecer mucho y dar poco.

¿El poder para qué?

Para servir.

¿Qué es lo que más le duele de Colombia?

Los asesinatos y la pobreza.

¿Cuántos años le gustaría vivir?

Si es para estar con el Señor, que me muera esta noche.

La última vez que sintió miedo.

Hace cinco años, cuando el Episcopado me acusó ante Roma por mis opiniones y me iban a condenar. Sufrí terriblemente.

Su mayor atrevimiento.

Dicen que soy imprudente y he asumido las consecuencias.

Una canción.

Todas las de Jorge Villamil.

Un libro.

El Evangelio.

Un recuerdo de su infancia.

La vida al lado de mis padres.

Lo mejor de los colombianos.

La alegría y la espontaneidad.

¿Cuál es peor consejo que le han dado?

Que me saliera del sacerdocio y me casara.

Algo con lo que no comulgue.

Me choca criticar y oír a la gente perjudicar con sus palabras a otros.

¿Qué no perdona?

No me sentaría en el cielo al lado de Hitler o ‘Tirofijo'.

¿Qué es lo peor de Bogotá?

El tránsito. Es de las ciudades más caóticas del mundo.

¿Y lo mejor?

La abundancia de recursos. Se encuentra de todo, arte, cine, muchos sitios para disfrutar de un fin de semana.

Un lugar del mundo que le haya sorprendido.

Galilea, en Palestina yel lago de Tiberíades es un lugar extraordinario para meditar.

¿A quién no le pasaría al teléfono?

A los políticos. Me hacen perder el tiempo.