Ángela Becerra

Luego de recibir el Premio Iberoamericano Planeta-Casa de América de Narrativa, la escritora colombiana le sacó un rato a sus vacaciones para seguir escribiendo... Respuestas de la autora de Ella, que lo tuvo todo.
Ángela Becerra

¿Qué le falta por tener?

El verbo tener ha desgraciado a mucha gente. Me quedo con el ser.

¿Dónde está su mitad perdida?

En el país del nunca jamás.

¿Cuál es su género?

Femenino, masculino, singular y plural.

Un libro que no ha podido leer.

Cada libro tiene su momento.

Un vicio imposible de dejar.

Soñar despierta.

¿Cuál es su mayor atrevimiento?

Creer que puedo.

Un reto por cumplir.

Superarme en cada libro.

¿En qué época le hubiera gustado vivir?

En el París de los años 20.

Un recuerdo que guarde en la memoria.

El olor de mi madre y el abrazo de mi padre.

Un objeto del cual no pueda prescindir.

Un lápiz y un papel.

¿Qué tipo de lectora es?

Compulsiva-reflexiva.

Una película para transportarse.

El paciente inglés.

Un acto de transparencia.

La verdad.

Una página que quisiera pasar.

Ninguna. No me gusta saltarme páginas.

Su defecto publicable.

Perfeccionista.

Un título para su autobiografía.

¡Viví!

¿Cuál espectáculo la ha dejado sin aliento?

Mis hijas bailando para mí.

Algo que quiso aprender y nunca pudo.

Todavía estoy viva. Si tengo vida, puedo.

Un reto por cumplir.

Superarme en cada libro.

¿Qué colecciona?

Piedras, arena, caracolas, ‘cachivachitos' y, sobre todo, risas.

¿Qué la seduce?

Sentir la vida con todos sus máximos.

¿Ha prestado libros a sus amigos?

¡Nunca!

Un sonido.

El silencio.

¿Qué la deja muda?

Una mirada llena.

¿Cuál es el papel de su vida?

Ser.

Un maestro para recordar.

Un hombre maravilloso que conocí en la India: el jesuita Jordi Ribas Espasa.

Una profesión en la que jamás se desempeñaría.

Maquillador de muertos.

¿Cuándo se inventó su brújula?

Cuando tuve mi primera frustración.

¿Qué insulto disfruta diciendo?

Ninguno. Odio el insulto.

¿Qué parte de su cuerpo es la que más le gusta?

Mi cerebro.

¿Qué le pone los pelos de punta?

La hipocresía, la envidia y la maldad.

El libro colombiano de todos los tiempos.

El amor en los tiempos del cólera.

¿Qué la seduce?

Sentir la vida con todos sus máximos.

¿Ha prestado libros a sus amigos?

¡Nunca!

Su mayor extravagancia.

Adoro la sencillez: la extravagancia es un bumerán que siempre te da en la cabeza.

Un quijote colombiano.

Todos los que en este momento dedican su vida a conseguir la paz.

¿Qué música la conmueve?

Las sonatas de Chopin.

Una cita sin cumplir.

La cita con la muerte.

¿Dónde está puesta su sensibilidad?

En lo que alimenta mi inspiración: mis cinco sentidos.

¿Con qué canción aprendió a bailar?

Con La casa en el aire, de Escalona.

¿Qué la desvela?

Mi hija menor, cuando sale de parranda.

Lo mejor de Cali.

Mi niñez, su gente y su alegría.

Lo mejor de Barcelona.

Mi marido y mis hijas.

¿Cuándo fue la última vez que lloró?

La noche que puse el punto final a mi último libro.

¿Cuál será su penúltimo sueño?

Cuando se me cumpla lo cuento.

Su parte más cosquillosa.

Pregúntenles a mis hijas. Son las únicas que me hacen cosquillas y saben encontrármelas.

¿Qué la deprime?

Soy optimista.

La prenda de su ropero que más le gusta.

Quizá las bufandas. Me gusta sentir el cuello protegido.

¿Cuál sería su última voluntad?

Que mis hijas sean felices.

¿En qué juego detesta perder?

No me gustan los juegos. Prefiero las realidades.

¿En qué es experta?

En cocinar lasañas. Desde los catorce años me salen buenísimas.

¿Cuál es su estado mental actual?

Cielo despejado y mar en calma.

Temas relacionados