Bebe, la cantante española espera un hijo

Luego de 5 años de retiro voluntario, Bebe llegó cargada de buenas nuevas. La artista nos habló del éxito de su disco Y. (y punto) y de la noticia del hijo que viene en camino.
Bebe, la cantante española espera un hijo

> ¿A qué le pone punto final?

A los dolores que ya he vivido.

> Un viaje inolvidable.

Por una isla, en mi furgoneta.

> ¿Dónde quedaron sus ‘telarañas’?

Ya ni me acuerdo. Se quitan para no tenerlas nunca más.

> Una deuda pendiente.

Grabar una canción con mi padre.

> Un regalo para dar.

Muchos besos y abrazos.

> ¿Con quién le gustaría compartir un escenario?

Con Chavela Vargas o con Lola Flórez, que ya no está.

> ¿Qué canción la hace llorar?

Piensa en mí, sobre todo cuando la canta mi padre.

> ¿Su ídolo de la infancia?

Cualquiera que cantara flamenco.

> ¿En qué lugar del mundo sueña cantar?

En uno chiquitito, con poca gente.

> ¿Con quien le gustaría naufragar?

Con un ‘chulazo’.

> ¿Para qué sirve el dinero?

Para gastarlo bien y quitarse algunos problemas.

> ¿Qué es la música?

Algo que necesito en mi vida. Es un transmisor de tradición y cultura.

> La primera canción que aprendió en guitarra.

Seguramente fue el Padre Nuestro, estaba en el colegio.

> ¿Qué cambiaría de usted?

Me pueden las maneras, a veces soy un poco brusca para decir las cosas.

> Una voz inolvidable.

La de mis padres, cantaban muy bien juntos.

> Un premio soñado.

La recompensa es escribir y expresar lo que siento para la gente que no puede hacerlo.

> ¿Qué la enamora?

Que me hagan reír y cocinen muy bien, me conquistan por el estómago.

> ¿Cuál fue el último disco que compró?

Uno de la Niña de la Puebla, de flamenco, que compré en la carretera.

> ¿Cómo se ve en diez años?

No me proyecto, sólo me preparo un poco para los tres meses que vienen.

> ¿Qué ritos tiene antes de un concierto?

Preparo en mi camerino un pequeño altar. Le doy calidez al lugar con velas, conchas de mar y telas.

> ¿Con qué canción aprendió a bailar?

Desde niña, en cuanto se ponía cualquier música, movía el esqueleto.

> ¿Qué no perdonaría?

Que le hagan daño a un niño, no hay perdón para eso.

> ¿Cuántos años le gustaría vivir?

Los que me conceda la vida, si es posible, muchos.

> ¿Cuál es su mayor extravagancia?

Si se puede llamar extravagante vivir en una furgoneta... Para mí eso es bastante sencillo, me gusta viajar y dormir bajo las estrellas.

> Algo que no falte en su equipaje.

Alguno de mis pañuelos fetiche, los llamo “mis telas mágicas”.

> ¿Qué es lo primero que le viene a la mente cuando piensa en Colombia?

Mis amigos colombianos y las ganas que tengo de conocer su país.

> ¿Qué la obsesiona?

Perder a la gente que quiero.

> ¿Cuál es su postre preferido?

El chocolate negro y la sandía fresquita... ¡qué rico!

> ¿Qué le hace tirar la toalla?

La desilusión y la decepción.

> ¿Qué la divierte?

Dar entrevistas me parece muy gracioso. Que podamos hablar desde tan lejos y sentirnos tan cerca.

> ¿De qué le falta escribir en sus canciones?

De las cosas que me quedan por vivir.

¿De qué se arrepiente?

Procuro aprender de los errores. Se dice que no hay nada peor que una puta arrepentida.

¿En qué es experta?

En cabezonería, soy un poco bruta. En sacarme de quicio a mí misma.

¿En qué es aprendiz?

¡Tengo que aprender a coser a máquina de una puñetera vez!

¿A qué le sabe el éxito?

A la tortilla de patata de mi madre.

Tres deseos para la lámpara.

Pido ‘Salú’... Con eso podría tener todo lo demás.

¿Qué talento le gustaría tener?

Tocar el piano y saber de matemáticas.

Su parte más cosquillosa.

Depende de las cosquillitas. Cuando son eróticas y en el cuello, me afectan todo el cuerpo.