Francisco Santos, apasionado por la comida chatarra

Luego de ocho años en la vicepresidencia de la República, Francisco Santos regresa al periodismo. Antes de empezar a hacer él las preguntas, le dio a CROMOS sus respuestas.
Francisco Santos, apasionado por la comida chatarra

> La mejor noticia que ha recibido últimamente.

Que después de estos dos gobiernos Colombia está mejor que nunca y que va sin reverso hacia el progreso y la prosperidad.

> Una herencia.

Todas las lecciones de vida y de periodismo que recibí de mi padre Hernando Santos.

> ¿Qué es lo más light de su personalidad?

La pasión por la comida chatarra.

> ¿Y lo más profundo?

La pasión por aprender.

> Algo que no haría por todo el dinero del mundo.

Mentir.

> Algo que haría gratis.

Quitar minas antipersonas en Colombia.

> ¿A qué le tiene miedo?

A las manipulaciones.

> ¿Qué lo hace reír?

Las historias de Tintín.

> Lo mejor de dejar la política.

La satisfacción del deber cumplido.

> Lo mejor de volver al periodismo.

Retomar la ruta.

> ¿Qué lo desvela?

La judicialización de la política.

> Un gesto de independencia.

Poner a Chávez y a los gringos en su sitio.

> ¿De qué material está hecho?

De sensibilidad, pasión y compromiso… Fuimos la ONG del Gobierno.

> La expresión que más usa

“¡Un cigarrillo y un tinto por favor!”.

> Su viaje preferido.

Asia. Ahí están el presente y el futuro.

> Una deuda.

Más y más resultados en bien de los indígenas y de la población afrocolombiana. A pesar de los esfuerzos del Gobierno, aún falta mucho.

> ¿Cuándo fue la última vez que lloró?

De alegría en La Guajira, cuando entregamos obras por 75.000 millones de pesos a la población wayúu.

> ¿Cuál es su mayor debilidad?

Creerle a la gente. Pero me ha dado más alegrías que decepciones.

> ¿En qué es experto?

En armar equipos exitosos.

> ¿En qué es aprendiz?

En todo. ¡Nadie se las sabe todas!

> Algo sobre lo que nunca opinaría.

Sobre las creencias religiosas o las preferencias amorosas de la gente.

> Su mayor extravagancia.

Cantar dormido.

> ¿Qué extraña de su niñez?

A mi madre Helena Calderón.

> Un título para su autobiografía.

“La historia de un incansable”.

> Un acto de valentía.

Cada hora y cada día de mi secuestro.

> ¿Qué quería ser cuando chiquito?

Futbolista.

> ¿Con qué frase le gustaría que empezara el Himno Nacional?

“Colombia, país de paz y de progreso”.

> ¿Qué le hace falta a Colombia?

Otros diez gobiernos como los de Uribe.

> ¿Qué lo intimida?

Las malas compañías.

> ¿Cómo pasa el tiempo?

Computador, lecturas, cine.

> Su arma de seducción.

La transparencia.

> ¿Qué les envidia a las mujeres?

Su rapidez para capturar y procesar información.

> Su característica más marcada.

La espontaneidad.

> El mejor periodista del país.

Gabriel García Márquez.

> ¿Qué detesta que le regalen?

Cosas caras.

> ¿A qué le pone punto final?

A la Vicepresidencia.

¿Con qué canción aprendió a bailar?

Con La Sirena.

¿A quién le gustaría entrevistar?

A la detenida Nobel de Paz Aung San Suu Kyi.

Un personaje público insoportable.

Ernesto Samper y todos sus secuaces.

¿Qué es lo que más le cuesta trabajo?

Decir que no cuando algo me conmueve.

¿En qué juego detesta perder?

En fútbol, pero ya soy experto por Santa Fe.

¿De qué se arrepiente?

De callar por prudencia ante algunas infamias.

¿Cuál es el peor consejo que le han dado?

“Ese perro no muerde”.