Nicolás Montero

El actor anda entusiasmado con los proyectos especiales del Festival de Teatro. Una labor con maestros, directores y estudiantes de música y teatro.
Nicolás Montero

> Un espectáculo que lo haya dejado sin aliento.

Crimen y castigo, del director Andrzej Wajda.

> Su frase de batalla.

“Está cabrón saber tanto” y “Es mejor ser bueno que malo”. Las dos son de amigos.

> ¿Qué es lo mejor de estar enamorado?

Ser correspondido.

> ¿Y lo peor?

No serlo.

> ¿Cómo le dicen en su casa?

Mi mamá: Nicolo; mi hijo: Pa; mi esposa: Amor; y los tres: “Me alcanzas esa cosa que está...”.

> ¿Dónde y cuándo es feliz?

En la casa o en una sala de ensayo.

> ¿Cuál es su mayor atrevimiento?

Apoyar las causas que me gustan. El Festival de Teatro, el Partido Verde, las bandas emergentes... pero de músicos, los profesores de los colegios, etc.

> ¿Cuándo lloró la última vez y por qué?

Que yo recuerde, cuando murió Fanny.

> ¿Cómo se calma en medio de un trancón?

Con la radio. Específicamente

La Luciérnaga.

> ¿Cuándo siente miedo?

Antes decía que a sentir miedo, desde que soy papá a cualquier dolor que tenga mi hijo.

> Un gesto de ternura.

Un abrazo apretado.

> ¿Cuál es su mayor debilidad?

Las galletas.

> Un libro para volver a leer.

Muchos, pero Bartleby, el escribiente se me quedó entre pecho y espalda.

> Un libro que nunca pudo terminar.

El mundo es ancho y ajeno, de Ciro Alegría. ¡Perdón!

> Algo que no falte en su mesa de noche.

Nada, es un desorden de cosas que alguna vez consideré importantísimas..

> Un personaje público insoportable.

Los dictadores.

> Su viaje preferido.

Me gustan las ciudades con río.

> Su mayor extravagancia.

Me gustan las plumas fuente.

> Una ilusión.

La vuelta al mundo. Que nos tomemos en serio que la vida es sagrada.

> Un acto de valentía.

Por esta época: votar.

> ¿Qué música lo conmueve?

La salsa, algo de rock, mucho Bach y últimamente he conocido grupos de diferentes géneros que están contando lo que pasa en sus vidas. Oí un rap llamado Falso positivo, verdaderamente conmovedor.

> ¿Qué mandamiento le gustaría cambiar?

Pasaría de primero “No matarás”, y pediría el derecho a la contradicción.

> ¿Cuál es su opinión más pública?

Apoyar al Partido Verde y a quien dice que la vida y los recursos públicos son sagrados.

> ¿Cuál es su sentido más desarrollado?

Espero que el del gusto.

> ¿Qué lo enamora?

La risa, los gestos particulares.

> Un insulto que disfrute diciendo.

“Mucho malparido”.

> ¿Quién dirige su vida?

La familia.

> Un complejo.

No ser afinado.

> Una canción para bailar.

Tania.

> Una obsesión.

Quitarme la pereza y la indisciplina.

> ¿Qué lo desvela?

Que el Festival Iberoamericano de Teatro se vuelva nuestro carnaval.

¿Cuál ha sido la mayor mentira que han dicho de usted?

La última: que me lancé en una lista al Senado y que me quemé con 2.000 votos. Nunca me inscribí para las elecciones que acaban de pasar.

Su estado de ánimo actual.

Firme pero desconocido.

Su mayor pecado.

Suponer lo que van a decir.

¿Cuándo maldice?

Cuando uno tiene que llamar a cualquier línea de “servicio al cliente”.

Una herencia.

Mi nombre. Es de mi abuelo, el gran personaje de mi mamá.

¿Qué extraña de su niñez?

Kalimán, el hombre increíble, mientras se planchaba la ropa.

¿En qué juego detesta perder?

En el Play station con mi hijo... porque me tiene lástima.

¿Qué mañas tiene?

Hacerme cosquillas en la cara con las servilletas.