COSAS QUE PASAN CUANDO LEO UN LIBRO

Recuerdos rotos y lecturas imperfectas

¿El libro de hoy? 'A sangre fría' (Lumen), de Truman Capote.

Archivo Cromos

Las cosas no salen siempre como uno quiere, a veces salen al revés.

Pensar, más bien, en el pequeño rugido de mis huesos cuando me levanto después de 5 horas de alguna silla. En mis dientes cuando despiadados, muerden a su lengua amiga. En mis piernas llenas de lastimaduras por el accidente en la bicicleta sobre el asfalto de Santa Elena. En mis dolores físicos. En mis miedos. En Fausto mordiendo y besando mi nariz antes de que un pedacito de alambre dulce la atravesara. En Sofía ensangrentada al lado del cuerpo sin cabeza de su tío. En mi abuela cadavérica. En los grafiteros de Bogotá. En el Transmilenio con olor a sal, a mugre. En el niño que dice la radio, está desaparecido. En una actriz argentina que fue violada a mi misma edad. En Natalia perpleja a menos de dos centímetros de una camioneta a toda velocidad, en la luz de esa camioneta sobre su cabello cobre. En el novio de Sara que se quitó la vida en diciembre. En Camila, que hizo lo mismo. En nuestra rueda de la fortuna y en nuestros pasajeros con las venas rotas. En el libro que me prestó Carlos y que, por alguna razón, no me siento lista para devolverle. En Idea que se queda acurrucado en una esquina de la chimenea mientras vuelvo. En los bolsillos de mis jeans llenos de nomeolvides. En mis últimos zapatos desgastados de tanto andar las ciudades nuevas. En las plantas que murieron en el intento de esperarme. En mi ansiedad de cuclillas cuando tengo que escribir algo “importante”. Pensar, más bien, en todo esto, antes de recordar que cuando mamá murió, leíamos juntas A sangre fría, y que después de ese hecho irrebatible y brutal, nunca fui capaz de darle vuelta a la página 272 en que nos quedamos estancadas. Hoy, de esa historia inconclusa solo me queda en la cabeza un nombre: Nancy. Nancy.