La despedida

Gracias a todas las personas que creyeron siempre en mí, y a las que no, todavía más gracias por incentivarme a hacer mejor mi trabajo todos los días. El título que porté con tanto amor me trajo infinitas alegrías.

Cuando me preguntan si valió la pena ser reina no tengo necesidad de responder nada, porque mis ojos hablan por sí solos y la sonrisa que se dibuja en mi cara cada que pienso en mi año de reinado demuestran que más feliz no pude ser. En mis 365 días como la reina de los colombianos, descubrí la alegría de mi país, la cultura y el amor que muchas personas tienen para hacer de Colombia un lugar mejor. Me voy siendo una mujer más madura y fuerte ante cualquier situación, me voy enamorada de los colombianos y de mi Concurso Nacional de Belleza; pero, sobre todas las cosas, me voy con un emblema muy importante: la labor social de una reina. Para que la gente se dé cuenta de que la Señorita Colombia, durante un año, trabaja en obras sociales permanentemente. Ser reina no es solo desfiles y tacones, nosotras tenemos grandes cosas en la cabeza y en el corazón. Gracias a todas las personas que creyeron siempre en mí, y a las que no, todavía más gracias por incentivarme a hacer mejor mi trabajo todos los días. El título que porté con tanto amor me trajo infinitas alegrías. En este año viví experiencias únicas e inolvidables, comí los platos más deliciosos de cada lugar que visité, algunas personas me dieron lecciones de vida, de lucha y valentía, pero jamás dejé de ser la mujer normal que hay detrás de cada reina, la que se muere por la leche y las galletas de chocolate, la que le encanta el fútbol, la que no para de hablar un minuto, la que se ríe de ella misma en cada situación, la que es hija, novia, amiga y hermana. Por eso a mi sucesora le puedo decir con plena seguridad que no hay mejor forma de portar esa corona que siendo ella misma, la mujer que con título de reina o sin él se alegra por las cosas hermosas de nuestro país y se duele de las problemáticas que tenemos. Hoy solo les puedo decir: ¡Gracias, Colombia, por hacer de mí una mujer completamente feliz, por regalarme a mis 22 años la mejor experiencia de mi vida, por brindarme tanto amor que siempre fue y será retribuido! Hoy despego a volar muy alto, a empezar una nueva vida llena de triunfos y alegrías, pero siempre tendré claro cuál es el camino de regreso a mi segunda casa para ir muchas veces a decir GRACIAS, Concurso Nacional de Belleza.

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