El sacrificio de una reina II

A medida que pasan los días y por más agua que caiga sobre nuestras bellas ciudades, la temperatura de Cartagena sube por cuenta de las candidatas. Aquí están mis opiniones y recomendaciones sobre este grupo.

Empiezan los conocedores y expertos a entregar los nombres de sus favoritas y los grandes criticones a demeritar el esfuerzo de algunas aspirantes. La lista de adjetivos empieza a desfilar: “muy gorda”, “muy flaca”, “poca cola”, “mucha cola”, “está llena de estrías”, “flácida”, “celulítica”, “enana”, “vino de paseo”, en fin...

A veces las críticas se hacen sin tener en cuenta el malestar que pueden producir en las candidatas, en sus familias y en algunas personas de su región. Algunos dirán que para eso se preparan las candidatas, para desarrollar una coraza frente a los improperios. Ellas dirán que solo la que lo vive es la que lo siente. De todas maneras, no se puede olvidar que ellas asumen un compromiso con la responsabilidad y la actitud necesarias para ser representantes de la belleza departamental o distrital.

A decir verdad, todas estas situaciones hacen parte de los reinados. Se trata del derecho y la libertad a manifestar las opiniones, todas subjetivas, por supuesto, sobre las características físicas de las reinas, sobre su actitud y sobre su intelecto.

Es importante dejar claro que la belleza 90-60-90 es algo del pasado. En la actualidad predominan la armonía, las proporciones y, por supuesto, el respeto a las formas y los rasgos característicos. No es necesario tener glúteos redondos. Los abominables rellenos se deben evitar, a excepción de que sea con la propia grasa. No es necesario tener senos redondos. Hay que evitar las prótesis mamarias, porque si no se practica bien esa intervención, se pueden generar cambios en las características normales del tejido, la piel y la forma.

No es necesario tener una cintura diminuta ni un abdomen sin gorditos. Las intervenciones quirúrgicas y no quirúrgicas no realizadas por expertos pueden aumentar la celulitis, generar aspecto de panal de abejas, cambios en el color de la piel y, en el peor de los casos, fibrosis deformante.

Y ni hablar de la nariz, el mentón y los cachetes, por mencionar algunas de las múltiples zonas donde se puede intervenir y se tiene el riesgo de cambiar para bien o para mal las formas o las proporciones.

Huila. Trabajar el contorno y la relación glúteo-muslo.

Bogotá. Mejorar la cintura y tonificar los glúteos.

Atlántico.  Las características del contorno corporal necesitan cintura marcada y cola tonificada.

Risaralda.  Tiene el tronco superior voluminoso. Requiere trabajar más abdomen y cintura.

Magdalena. Brazos muy definidos y delgados. Pueden verse sobreentrenados. Trabajar el volumen del glúteo.

San Andrés. Trabajar el contorno y la proporción muslo-pantorrilla. Mejillas ligeramente prominentes.

Caldas. Bajar de peso y trabajar un poco más la tonificación.

Boyacá. Trabajo físico de abdomen bajo y cola. Una piel más bronceada ayudaría a definir más las proporciones.

Quindío. Reducir algunos cúmulos de grasa localizados.

 

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