«Atlántico merecía la corona» Carlos Vargas

A la nueva soberana la acompañan su belleza y esa etiqueta «firififí» necesaria para lucirse en Miss Universo.
«Atlántico merecía la corona» Carlos Vargas

La velada de coronación de este año tuvo varios puntos a favor que hicieron que el Concurso Nacional de la Belleza fuera menos predecible.

En las entradas a comerciales estuvo el periodista de Estilo RCN, Camilo Barreto –para muchos una nueva cara en la televisión colombiana–, quien hizo un recorrido por los sitios tradicionales y turísticos de La Heroica. Aunque lo hizo muy bien, la ropa que usó no fue la más adecuada para la ocasión. Traer a la memoria momentos inolvidables de nuestras ex señoritas Colombia también enriqueció el concurso. Y lo mejor de todo fue el homenaje al presentador de presentadores, Fernando González Pacheco, quien fue anfitrión del concurso hace muchos años.

En el escenario, la presentación de Andrea Serna, Carlos Calero, Catalina Robayo y Camilo Barreto fue impecable. Traer a Alejandro Sanz para el show principal fue la mejor elección de todas y no hubo errores notorios, aparte del inconveniente del principio, en el que el artista español se quedó sin sonido.

En cuanto a las candidatas, la mayoría se desenvolvió bien en pasarela, a excepción de la Señorita Cartagena, Juliana Dahl Vélez, que mostraba sus nervios con la rigidez de sus brazos: parecía en un desfile de robots. Sin embargo, dejó a más de un cartagenero opositor callado cuando entró entre las diez favoritas.

Con respecto al vestuario, cuando llamaron a las semifinalistas pensé –sin  ánimo de ofender a nadie– que las reinas estaban vestidas como sombrillas de verano sin varillas. Pero como no quería pecar de ignorante, hablé con un experto en el tema y me dejó claro que eran vestidos hechos especialmente para shows televisivos, razón por la cual eran tan llamativos, con su color y su brillo.

Para terminar, confieso que me sorprendió no ver entre las finalistas a la Señorita Arauca y que, por el contrario, se haya colado Antioquia.

Aunque no fui jurado para hacer mi «santa» voluntad, hago público que quedé contento con Paulina Vega Dieppa como la nueva reina, así no haya hecho parte de mi podio real. Ella se lo merece porque se nota que se preparó, que no estaba improvisando, que tenía claro su objetivo y que además la acompañan su belleza y esa etiqueta «firififí» necesaria para ser una buena representante en Miss Universo. Así que, Paulina, la revista CROMOS, Colombia y yo te damos la bienvenida a este extenuante y maravilloso año como nuestra nueva soberana. ¡Felicitaciones!

 

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