La misión de la reina

Para unos, mi tarea fue hacer todo lo posible por estar siempre bella, impecable, feliz, sana y con buena figura; para otros, prepararme para Miss Universo; para otros, quizá nunca fue nada. Pues bien: aquí está lo que significa para mí ser la reina de Colombia.
La misión de la reina

Si bien es cierto que la reina nacional de belleza en Colombia, como su nombre lo dice, involucra la belleza, y todo lo que de ello se deriva: la moda, las relaciones sociales, los medios de comunicación, el carisma, la amabilidad, entre muchos otros más, el Concurso Nacional de Belleza tiene una misión distinta. Sí es con la belleza, pero esta trae una causa muy importante que muchas personas apasionadas creen conocerla pero la olvidan. Es la causa en la que nos desenvolvemos todo el año: construir país.

Con la belleza se apoyan eventos benéficos, talento colombiano, promoción y difusión de regiones y departamentos; se conservan nuestra cultura y costumbres; se hacen campañas que ayudan al mejoramiento de la calidad de vida de nuestra sociedad, entre muchos otros frentes. Fue así como comprendí lo que realmente significa ser reina en Colombia. Tuve que desprenderme de muchas cosas: de mi orgullo, de mis vanidades, de mi tiempo, de mi vida privada, del espacio para la celebración de fechas especiales y hasta muchas veces de algunos sentimientos que me invadían el corazón. Lo hice para entregarme en cuerpo y corazón a estas causas sin imaginar que, después de unos meses, descubriría lo que sucedería en mí y en mi vida. Me di cuenta de que crecía y maduraba con cada experiencia no solo como profesional, sino también como ser humano y como mujer.

El pueblo, los niños, los ancianos y todos aquellos que están ansiosos esperando mi  presencia, nunca preguntan cuánto mides, cuánto pesas o cómo te maquillas. Si acaso preguntarán por tu nombre, pues nada de esto es más relevante que lo que guardarán en su corazón de cada una de nosotras. Cuando nos recuerden, no nos recordarán como las más bellas, ni como las más altas, ni con x o y medidas en específico. Ellos se quedarán con el recuerdo de una reina que, aparte de ser bella, no solo vino a apoyarlos para alguna ayuda económica, sino también para darles una  palabra de aliento, hacerlos sentir importantes y jamás olvidarlos. Nosotras aportamos a la construcción de nuestro país con la belleza de nuestros corazones y la que Dios nos dio por su creación. Lo realmente importante es todo aquello que podamos dar, hacer y decir. Eso es lo que nos lleva a ser un faro de esperanza en cada rincón de nuestro país.

La belleza física en términos pragmáticos obedece muchas veces a cánones culturales, geográficos, temporales, sociales, y muchas veces está dictaminada por las decisiones de la moda. Pero la belleza solo será un símbolo vacío si no viene acompañada de lo esencial. No será nada sin la compasión, sin la capacidad de sensibilizarse ante las realidades de nuestra sociedad, de nuestra realidad.

El único consejo que les doy a las candidatas es que no sean las reinas que la gente quiere que sean, sino la mujer que cada una quiere ser, que vivan la experiencia y que comprendan también que hasta lo malo trae lindas enseñanzas; que no pierdan nunca el norte ni el objetivo social del Concurso Nacional de Belleza, pues nosotras sí somos representantes de una sola, perfecta y única belleza: la belleza de un ser, la belleza de un corazón.

La belleza es nada sin la compasión, sin la capacidad de sensibilizarse ante las realidades de nuestra sociedad.