El fin de semana de la verdad

Estas son mis favoritas, pero quiero aclararles a todas las reinas que podemos decir muchas cosas de ellas, pero al final el que decide es el jurado. Así que mucho ánimo.

Nada emociona tanto a los colombianos por estos días como saber quién será la sucesora de Natalia Navarro como Señorita Colombia. Es maravilloso ver cómo Cartagena se vuelve la ciudad de la belleza, donde se entremezclan las culturas y los idiomas. Para nadie es un secreto que la belleza de nuestras mujeres es reconocida más allá de nuestras fronteras y ello ha hecho que extranjeros de diferentes latitudes quieran venir a corroborarlo con sus propios ojos.

Lo particular es que no sólo las reinas se preparan. Las colombianas que se reúnen y se reencuentran en Cartagena para esta época también se han preparado. Vemos a muchas en masajes, haciendo dietas, sometiéndose a cuidados en el spa, a tratamientos no quirúrgicos y –por qué no– a cirugías estéticas realizadas con tiempo; además, cámara de bronceo y otro poco de actividades para ponerse a punto para ese reencuentro.

Por supuesto, ellas son felices luciendo bellas; y sus acompañantes, ni se diga. Además, el ojo escrutador de críticos de reinas se queda solo para el concurso. Con el resto de personas, el que se activa es el ojo escrutador de la ropa y el ojo admirador de las proporciones.

En este momento el principal enemigo de las reinas no son los comentarios, sino los nervios, el cansancio, la impaciencia, el ánimo, la resistencia física y mental y el control de las emociones.

La capacidad de respuesta llega al límite cuando vienen los concursos preliminares y no se gana. Los medios entrevistan a sus favoritas y muchas se quedan por fuera. En las presentaciones, durante los eventos, la gente se vuelca hacia algunas y las demás pasan sin pena ni gloria.

Tranquilas, la mejor satisfacción es la que da el deber cumplido. En esta fase la mejor recompensa es saber que hicieron todo por prepararse de la mejor forma y de acuerdo con las posibilidades de cada una, y que la oportunidad fue maravillosa: conocer cientos de personas, salir en todos los medios nacionales y poner a soñar, reír y vibrar a sus respectivos departamentos, donde por un momento se olvidaron de la lluvia, las adversidades de la vida misma, para colocar en su representante toda la atención.

Es claro que vienen también los momentos de reflexión, cuando se evalúa si en realidad se aprovechó la oportunidad, si se logró el objetivo, si valió la pena el esfuerzo. También es el momento de darse cuenta de si hay que cambiar la actitud, de si se debe ser más responsable a la hora de asumir este tipo de roles; así como de entender que el ejemplo dado a las futuras reinas es fundamental. Es mejor decir “di el ciento por ciento de mi esfuerzo” que pensar que hizo falta un uno por ciento para ganar.

Admiradas candidatas: llegó el momento crucial y no olviden que el reinado termina una vez se mencionan las 5 finalistas en el orden específico. Mucho ánimo y den su máximo esfuerzo. El que decide es el jurado. Muchas personas podemos decir o pensar cientos de cosas, pero la verdadera decisión la toman ellos. Felicitaciones a todas. Mis finalistas son: Huila, Cundinamarca, Chocó, Santander y Valle. Otras dos opciones posibles, a mi juicio, son Cesar y Magdalena. Que gane la mejor en sus cualidades físicas, complementadas con actitud, aptitud, madurez y carisma.

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